“Es muy difícil decir buenas noches cuando hay que hablar de vidas arrebatadas por segundos de imprudencia”, expresó Bizzoero. “Estos niños quedaron sin sus padres. Perdieron a su madre, a su padre, los pilares fundamentales. Y también murió quien provocó el hecho. Se destruyeron dos familias”.
Desde la Red, señalan que no se puede hablar de accidente cuando hay negligencia al volante. “No estamos para juzgar, pero está claro que esto era evitable. Un segundo de irresponsabilidad y ya no hay vuelta atrás”, advirtió. A su vez, pidió a las autoridades realizar un relevamiento urgente en zonas críticas, como la Ruta Nacional 3, donde ya hay varias estrellas amarillas pintadas en el asfalto. “¿Cuántas más hacen falta para que algo cambie?”, cuestionó.
En lo que fue solo un fin de semana, se registraron 34 siniestros en ese mismo corredor vial. “Hay información, hay controles, hay sanciones severas, pero sigue fallando algo. La conciencia individual y colectiva. La vida no se recupera con una multa”, remarcó.
Bizzoero insistió en que la educación vial debe profundizarse, y no solo enseñarse desde el jardín: “También hay que revisar cómo se otorgan licencias. No puede ser que sigamos sumando muertes”.
La referente cerró con un mensaje directo: “Cada estrella pintada es una vida que ya no está. Es un grito de dolor y de advertencia. Necesitamos, como sociedad, ponerle un freno a esto. La vida es una sola, no tiene retorno”.