“El decreto no es una medida más: va a arrancar del circuito económico de Río Grande entre 8.000 y 9.000 millones de pesos. Eso no lo resiste nadie. Y mientras tanto, hay sectores políticos que están organizando reformas constitucionales o bingos. Es una vergüenza”, disparó Clementino, en una clara alusión a la pasividad de la dirigencia local.
La entrevista se produjo tras una jornada de debate impulsada por la Unión Cívica Radical sobre la Ley 19.640, en la que Clementino destacó la necesidad de recuperar el debate político serio: “Hace años que los partidos no discuten nada. Recién ahora el radicalismo vuelve a hablar del subrégimen. Mientras tanto, Forja está preocupada por cambiar la Constitución”.
En su intervención, remarcó que Río Grande enfrenta una situación mucho más grave que Ushuaia: “Acá no tenemos turismo, ni alternativas. El petróleo está parado, la construcción está muerta, no hay obra pública. El sistema courier es un chiste, no es solución para nada. Nos están matando lentamente y nadie parece darse cuenta”.
Clementino apuntó directamente a la falta de conducción política: “Faltó expertise, faltó profesionalismo. Se borraron en la discusión por la prórroga del subrégimen, sacaron a las cámaras de comercio de los espacios clave, y nadie hizo nada. Y ahora, cuando explota la crisis, nadie aparece con un plan”.
Llamó a articular un frente multisectorial con cámaras, universidades, colegios profesionales y municipios: “No podemos quedarnos en la barricada sindical. Acá se necesita estrategia, unidad y coraje político”.
Además, denunció una campaña sistemática de desprestigio contra el régimen fueguino desde sectores del Gobierno nacional: “Dicen que somos ensambladores cuando tenemos estándares de producción como en Polonia, Brasil o México. Usan a Tierra del Fuego como chivo expiatorio para favorecer a los importadores”.
Finalmente, advirtió sobre los riesgos de seguir ignorando la gravedad del momento: “Estamos en un barco que se hunde y mientras algunos buscan el bote salvavidas, otros bailan el vals en la cubierta. Si no reaccionamos ya, el costo será altísimo. Esto no es un reclamo sectorial: es la supervivencia de Río Grande como ciudad industrial”.