La noticia fue confirmada por el secretario general de SETIA, Rodrigo Cárcamo, quien advirtió que el cierre no es un caso aislado, sino parte de un escenario “crítico” que atraviesa toda la industria textil e indumentaria del país.
Según explicó Cárcamo en declaraciones radiales, la decisión de Radici de retirarse del país responde a “el contexto de recesión y el panorama adverso que atraviesa la industria, en particular el sector textil e indumentaria”.
El dirigente subrayó que la salida de Cordonsed no solo impacta sobre los 22 empleados directos:
“Obviamente repercute en aduana, logística y toda la cadena de trabajo indirecto que se sostiene alrededor de la planta”.
El sindicato informó que el proceso de negociación con la empresa llevó varias semanas. Inicialmente, Cordonsed ofreció pagar solo el 50% de las indemnizaciones, propuesta que fue “rechazada de pleno”.
Finalmente, se acordó que los trabajadores cobrarán el 100% de lo que les corresponde, aunque en cuotas.
Cárcamo aclaró que la modalidad de pago depende de cada trabajador:
“Es una negociación entre el empleado y el empleador, y se respeta la decisión de cada compañero”.
El titular de SETIA describió un cuadro extremadamente complejo para la industria textil fueguina:
“La situación es crítica. Estamos llegando a un punto de no retorno”.
Recordó que muchas empresas radicadas en Río Grande dependen de casas matrices en el continente, lo que las vuelve más vulnerables en contextos de crisis y apertura importadora.
El análisis del dirigente no se limita a Tierra del Fuego:
“No es solo el sector textil. Toda la industria manufacturera está con los números en rojo”.
Cárcamo advirtió que la combinación de apertura de importaciones, competencia de plataformas digitales y posibles acuerdos internacionales del gobierno nacional acelerarán el proceso de destrucción industrial:
“Si se profundiza este camino, vamos a vivir un industricidio a nivel nacional nunca antes visto”.
El cierre definitivo de Cordonsed se suma a una seguidilla de retiros empresariales, suspensiones, caída de producción y pérdida de empleos registrados este año. Para Río Grande —históricamente sostenida por la actividad industrial— el retroceso productivo significa menos inversión, menos trabajo y más incertidumbre para cientos de familias.
La salida del grupo Radici representa, además, un nuevo signo de alarma sobre el futuro de los sectores industriales que dependen del amparo estatal y del mercado interno para subsistir.