Según explicó el dirigente sindical, la caída del empleo es profunda y generalizada en los rubros de textil e indumentaria. “De cada 10 compañeros, 6 han perdido su puesto de trabajo”, afirmó, y advirtió que la cifra podría ser incluso mayor si se contabiliza el empleo indirecto. El impacto, remarcó, se percibe claramente en las calles: menor consumo, locales comerciales cerrados y otros que permanecen abiertos pero prácticamente sin clientes.
Cárcamo sostuvo en la TV Pública, que actualmente solo 5 de las 11 empresas textiles que funcionaban en la provincia continúan operativas, y muchas de ellas lo hacen con dotaciones mínimas. En ese contexto, alertó sobre el riesgo de que la industria quede reducida a una expresión marginal, similar a lo ocurrido durante la década del ’90, cuando gran parte del entramado industrial fue desmantelado.
El dirigente también citó estimaciones de la Fundación ProTejer, que indican que la capacidad instalada del sector textil a nivel nacional no alcanza el 30% y que ya se perdieron alrededor de 16.000 puestos de trabajo en todo el país, un número que sería comparable en el rubro indumentaria. A esto se suma —según indicó— una situación similar en otras ramas manufactureras, con un escenario que se repite en distintas provincias.
Entre los factores que explican la crisis, Cárcamo mencionó la apertura indiscriminada de importaciones de productos textiles, el ingreso masivo de mercadería extranjera y el uso de plataformas de compra, junto con salarios que no logran recomponer poder adquisitivo. “El trabajador hoy prioriza la comida y la medicación; la ropa dejó de ser una posibilidad”, señaló.
Finalmente, advirtió que el aumento exponencial de los costos de los servicios también golpea a los empresarios del sector, agravando aún más un panorama que definió como “grave” tanto para Tierra del Fuego como para el país. “Si esto continúa, el futuro de la industria textil en la provincia está seriamente comprometido”, concluyó.