En declaraciones a FM Aire Libre, Cornejo señaló que si bien la posibilidad de una intervención “se venía comentando desde hace meses”, el alcance real de la decisión sorprendió al sector privado. “Pensábamos que se trataba de una intervención meramente administrativa y terminó siendo también operativa. Eso, en esta época del año, genera un nivel de incertidumbre que no es menor”, sostuvo.
Desde la Cámara de Turismo indicaron que el impacto potencial no se limita a los grandes cruceros internacionales, sino que alcanza a toda la cadena de servicios turísticos que depende del puerto: excursiones por el Canal Beagle, catamaranes, yates, veleros y la logística diaria que sostiene la conectividad de la provincia. “El puerto no solo es turismo; es abastecimiento, conectividad y funcionamiento cotidiano de Tierra del Fuego”, remarcó Cornejo.
El dirigente confirmó que, tras la intervención, se mantuvieron reuniones entre los interventores nacionales y los agentes marítimos, quienes recibieron el compromiso de garantizar la continuidad operativa. Sin embargo, advirtió que la reducción repentina de personal portuario y la falta de un plan previamente comunicado generaron complicaciones en las primeras jornadas, como ocurrió con la operatoria de algunos cruceros.
Cornejo también cuestionó la falta de previsión con la que se implementó la medida. “Este tipo de decisiones deberían estar planificadas, con un esquema claro de trabajo. No se puede intervenir un puerto en plena temporada y después decir ‘si algo falla, avísennos’. Para el turismo, ese margen de improvisación es grave”, afirmó.
Finalmente, sostuvo que el sector turístico continuará en diálogo permanente con las autoridades nacionales y provinciales, con el objetivo de preservar la imagen del destino Ushuaia y evitar daños económicos. “Nuestra prioridad es que la operación funcione con normalidad. Cualquier afectación real a la temporada sería un perjuicio genuino para el destino y para toda la provincia”, concluyó.