La medida establece nuevos cargos vinculados a la prestación del servicio eléctrico, incluyendo conceptos fijos y variables que forman parte de la facturación mensual. La actualización alcanza a los distintos tipos de usuarios y comenzará a reflejarse en las próximas boletas emitidas por la DPE.
El nuevo esquema tarifario se incorpora a una cadena de ajustes que impactan directamente en el presupuesto familiar y en la estructura de costos de comercios y pequeñas actividades productivas. En un contexto de inflación persistente y pérdida de poder adquisitivo, cada modificación en los servicios esenciales incrementa la presión sobre economías domésticas ya condicionadas por otros aumentos.
Desde el punto de vista administrativo, la actualización del cuadro tarifario responde a la necesidad de readecuar valores frente al incremento de costos operativos y de funcionamiento del sistema energético, en un escenario de mayor complejidad para sostener la prestación del servicio.
La aplicación del nuevo cuadro tarifario se suma así a un panorama económico en el que los ajustes en servicios públicos se vuelven un factor central del debate social, especialmente en una provincia con altos costos estructurales y un clima que vuelve indispensable el acceso continuo a la energía eléctrica.