En declaraciones en FM Provincia, Dachary remarcó que el interés norteamericano sobre Ushuaia no surge de especulaciones ni de teorías conspirativas, sino de anuncios públicos realizados por el propio presidente Javier Milei. “Esto no lo inventó la provincia. Fue el Presidente quien, en Ushuaia y junto a la comandante del Comando Sur de Estados Unidos, anunció avances vinculados a una base conjunta”, recordó.
El funcionario subrayó que, a partir de ese momento, el puerto fue incorporado a una agenda geopolítica sensible. “Cuando Estados Unidos fija un objetivo estratégico, sobre todo bajo la administración de Donald Trump, no tiene inconvenientes en avanzar incluso por fuera de los marcos tradicionales de legalidad internacional”, señaló, al tiempo que alertó sobre el impacto que este tipo de decisiones puede tener en una provincia con una ubicación clave en el Atlántico Sur.
Dachary también cuestionó la legalidad de la intervención del puerto, al sostener que se trata de una medida “absolutamente inconstitucional”. “Una intervención solo puede ser dispuesta por el Congreso o por el Poder Ejecutivo en caso de receso parlamentario. En este caso, lo hizo un organismo dependiente del Ministerio de Economía”, afirmó.
En ese sentido, consideró que no se puede analizar la situación del puerto de Ushuaia de manera aislada, sino en relación con el escenario global. “Lo que ocurre en Groenlandia, en el Ártico o en Europa tiene que ver con el control de rutas marítimas. Pensar el interés de Estados Unidos en el Cabo de Hornos y en el control bioceánico del Atlántico y el Pacífico Sur no es una exageración”, explicó.
El secretario fue claro al diferenciar cooperación internacional de militarización. “La provincia no tiene inconvenientes en trabajar con Estados Unidos en programas científicos o antárticos. El límite absoluto es la militarización de infraestructura estratégica, porque eso implica riesgos enormes para la provincia, para su gente y para todo el país”, advirtió.
Finalmente, Dachary llamó a dar un debate serio y responsable, lejos de la lógica de oficialismo y oposición. “Estamos frente a un momento histórico de reconfiguración global. Negar lo que está pasando o reducirlo a chicanas políticas es no estar a la altura de la gravedad del escenario. Ushuaia y su puerto ocupan un lugar estratégico que exige decisiones con visión de soberanía y largo plazo”, concluyó.