La vuelta no pasa desapercibida. Devita había dejado Economía en enero, tras atravesar los dos años más complejos de la gestión, en un contexto de fuertes restricciones fiscales, tensiones con el Gobierno nacional y una presión constante sobre las finanzas provinciales. Si bien durante buena parte de 2025 circularon versiones sobre su posible salida, el regreso tan rápido al gabinete marca una clara señal política: el gobernador vuelve a apostar a uno de sus hombres de mayor confianza.
Pese al escenario adverso que debió administrar, el paso de Devita por la cartera económica dejó un balance con más respaldos que cuestionamientos. Dentro del Ejecutivo se le reconoce su capacidad de gestión y, especialmente, el diálogo sostenido con sectores productivos, empresariales e institucionales de la provincia, un activo que ahora vuelve a ponerse en juego en una etapa distinta, pero no menos compleja.
En esta nueva función, Devita encabezará un Ministerio de Producción ampliado, que incorporará bajo su órbita a la Secretaría de Ambiente, un área que permanece acéfala desde diciembre tras la renuncia de su titular y su vice. La decisión reconfigura el esquema del gabinete y concentra en un solo ministerio una agenda de alto impacto económico, ambiental y político.
La Secretaría de Ambiente reúne competencias estratégicas para Tierra del Fuego: desde la reglamentación y fiscalización de la actividad salmonera, hasta el control de la explotación hidrocarburífera y el seguimiento de proyectos vinculados a Terra Ignis. A ese escenario se suma un frente particularmente sensible previsto para marzo, cuando se concrete el retiro de YPF de áreas operativas en la provincia, un proceso que abrirá una etapa de evaluaciones técnicas e informes sobre eventuales pasivos ambientales.
A la lista de desafíos se agregan reclamos que vienen postergados, como la problemática de los perros asilvestrados, un tema de fuerte impacto ambiental y social que lleva tiempo sin una respuesta de fondo por parte de la Provincia.
Por el momento, no trascendieron nombres para conducir formalmente la Secretaría de Ambiente. Se trata de un cargo considerado técnico y de alta sensibilidad, no solo por el volumen de decisiones regulatorias que implica, sino también por el cruce permanente entre intereses productivos, ambientales y políticos.
El regreso de Francisco Devita al gabinete, en tan corto plazo, se produce así en un momento clave para la gestión de Melella, con una estructura ministerial reordenada y con desafíos de peso en materia productiva, energética y ambiental. Más que un simple retorno, su nueva designación aparece como una apuesta fuerte del Gobierno provincial para una etapa que promete decisiones complejas y alto voltaje político.