La operación, denominada “Operación Antártico 02”, se realizó el jueves 12 de febrero y demandó poco más de cuatro horas para cubrir los 1.200 kilómetros que separan Ushuaia de la Base Petrel, en el continente blanco. La aeronave despegó a las 9:30 y aterrizó a las 13:42, enfrentando condiciones meteorológicas adversas, con vientos que alcanzaron los 150 kilómetros por hora.
El vuelo no solo representó un logro técnico y operativo, sino también un paso estratégico en términos de inversión y desarrollo. Días atrás, la firma anunció la adquisición de un bimotor Beechcraft B200 Super King Air, con capacidad para ocho plazas, especialmente incorporado para operar rutas entre Ushuaia y las Bases Petrel y Marambio.
Se trata de una aeronave de probada confiabilidad, equipada con instrumental de última generación y adaptaciones específicas para operar en pistas de grava, tierra o superficies con permafrost, gracias a su tren de aterrizaje “high flotation”. Además, el equipamiento transportado fue dispuesto en contenedores sellados y desinfectados, cumpliendo estrictamente con los protocolos ambientales exigidos para operaciones en la Antártida.
Según explicó el titular de la empresa, Osvaldo Mella, el operativo fue el resultado de un proceso progresivo que incluyó una primera instancia —Operación Antártico 01— con vuelos de reconocimiento y avistaje sin aterrizaje, destinados a evaluar condiciones técnicas y meteorológicas antes de concretar el descenso en territorio antártico.
El dato no es menor: Volar S.A. es una empresa de capitales íntegramente fueguinos, con amplia trayectoria en operaciones aéreas especiales y habitual colaboración en tareas de búsqueda y rescate junto a la Comisión de Auxilio.
La incorporación del Beechcraft B200 Super King Air representa una inversión significativa que amplía la capacidad operativa de la firma y abre un nuevo escenario para la conectividad aérea desde Ushuaia hacia la Antártida.
Este paso fortalece el posicionamiento estratégico de la ciudad como hub antártico no solo en términos científicos y logísticos, sino también como plataforma para el desarrollo del turismo especializado y de alto valor agregado.
Con esta operación histórica, Ushuaia reafirma su identidad antártica y suma una nueva alternativa privada de conectividad aérea hacia el continente blanco, combinando tecnología, inversión local y visión de futuro.