La Cámara de Diputados sesionará este jueves a las 14 para tratar la reforma laboral impulsada por el presidente Javier Milei, un proyecto que ya cuenta con media sanción del Senado pero que llegará al recinto con modificaciones clave. El oficialismo apuesta a una aprobación rápida, aunque el texto deberá regresar a la Cámara alta para su sanción definitiva.
El tratamiento en Diputados llega luego de fuertes cuestionamientos por la redacción original del proyecto aprobado en el Senado, donde incluso varios legisladores admitieron no haber leído en profundidad algunos artículos que luego generaron polémica. El caso más emblemático fue el artículo 44, que reducía al 50% el pago de las licencias por enfermedad o accidente no laboral —y al 75% en caso de trabajadores con familiares a cargo— sin distinguir entre enfermedades leves y graves.
Ese punto, que desató críticas incluso dentro del oficialismo y los bloques dialoguistas, fue finalmente retirado del dictamen. El presidente del bloque libertario, Gabriel Bornoroni, confirmó que el nuevo despacho elimina ese artículo para subsanar el “error” reconocido días atrás por referentes del espacio.
El dictamen de mayoría reunió 44 firmas en comisión —27 en Presupuesto y 17 en Legislación del Trabajo— y mantiene el núcleo duro de la reforma: cambios en el régimen de indemnizaciones, modificaciones en las leyes laborales y sindicales, y una rebaja de aportes patronales para nuevas contrataciones.
Aunque el oficialismo logró cerrar el dictamen, no estuvo exento de tensiones. El PRO y el MID firmaron en disidencia al reclamar que se habilite a las billeteras virtuales a pagar salarios, en lugar de limitar esa operatoria exclusivamente a entidades bancarias como quedó establecido en el Senado.
Durante el plenario de comisiones, que se extendió desde las 14.10, expusieron sindicalistas, abogados laboralistas y representantes empresarios. Sin embargo, más allá de las exposiciones, el oficialismo ya había asegurado su objetivo central: llegar al recinto con dictamen listo y los votos alineados para avanzar.
El debate se dará en un clima de alta conflictividad. La CGT convocó a un paro general en rechazo a la reforma, mientras distintos gremios sostienen que el proyecto implica una pérdida de derechos históricos. Desde el Gobierno, en cambio, defienden la iniciativa como una “modernización” necesaria para dinamizar el empleo formal y reducir la litigiosidad laboral.
Si Diputados aprueba el texto con modificaciones, la iniciativa volverá al Senado, donde deberá tratarse nuevamente antes de convertirse en ley. El oficialismo confía en que ese trámite sea rápido, pero el traspié del artículo 44 dejó en evidencia las dificultades de avanzar con un paquete de más de 200 artículos en un contexto de polarización política y fuerte presión sindical.
El desenlace de la sesión de este jueves marcará un punto de inflexión en la agenda legislativa del Gobierno y en la puja abierta entre el Ejecutivo y el movimiento obrero organizado.