Ante militantes y dirigentes gremiales, Chávez planteó que el momento actual exige una profunda reflexión colectiva. “Hoy nos toca atravesar una situación tan triste y tan difícil”, expresó, al tiempo que remarcó la necesidad de una autocrítica social frente al escenario político y económico.
Uno de los pasajes que más impacto generó entre los presentes fue su cuestionamiento a la pérdida de solidaridad social. “¿Cómo es posible que hoy haya argentinos que se alegran porque otros argentinos se quedan sin trabajo? Es una locura”, afirmó, despertando aplausos entre los trabajadores.
El veterano de guerra sostuvo que el compromiso del movimiento obrero debe mantenerse del lado de los sectores más vulnerables. “Siempre tratamos de estar en el lugar donde pertenecemos: el de los laburantes, el de la gente humilde”, subrayó.
En ese marco, también hizo un llamado a fortalecer la unidad. “Les pido que seamos más humildes y que los trabajadores estemos más unidos. La sociedad hoy debe nacer desde abajo”, manifestó, al advertir sobre las profundas desigualdades que atraviesa el país.
Chávez insistió en que la Argentina cuenta con enormes recursos, pero cuestionó la falta de equidad. “Tenemos un país riquísimo en petróleo, gas, carne y recursos humanos, pero no todos tienen las mismas oportunidades”, señaló.
Sobre el cierre, apeló a un mensaje de fuerte contenido social y humano: “Estamos locos de amor por nuestra gente, por nuestro país y por nuestra nación”, expresó, y concluyó reclamando “gobernantes honestos y decentes” para responder a las demandas del pueblo trabajador.
El acto se desarrolló en un clima de marcada preocupación sindical mientras continúa el debate legislativo de la reforma laboral, eje de una creciente conflictividad entre el Gobierno nacional y el movimiento obrero.