La iniciativa, presentada como un espacio de participación ciudadana, funciona en los hechos como una página de encuestas que convoca a dejar datos personales y responder preguntas sobre las áreas más sensibles de la gestión pública: Educación, Salud, Vivienda, Medio Ambiente y Seguridad. Justamente los ejes donde la administración provincial acumula críticas y deudas pendientes.
La propuesta oficial se plantea como una apertura al “diálogo”, pero llega en el sexto año de mandato de Gustavo Melella, cuando buena parte de los problemas estructurales de la provincia no solo persisten, sino que se han profundizado.
Docentes que reclaman mejoras salariales y edilicias, hospitales con falta de insumos y demoras en turnos, miles de familias sin acceso a vivienda propia y barrios con servicios básicos incompletos forman parte de un escenario que contrasta con la idea de “nuevo impulso”. La pregunta que surge es inevitable: ¿por qué ahora?
Lejos de anunciar un paquete de medidas concretas o un plan integral con metas y plazos definidos, el Ejecutivo provincial opta por abrir un canal de sondeo de opinión. Para muchos, más que un mecanismo de participación real, se trata de una herramienta de construcción de base de datos y segmentación política.
No es la primera vez que la administración provincial apuesta a una iniciativa digital con fuerte carga simbólica. Años atrás fue presentada “Malvina”, una supuesta inteligencia artificial destinada a acompañar a la ciudadanía con información y servicios. El lanzamiento estuvo rodeado de anuncios y promoción institucional, pero la herramienta nunca alcanzó el impacto prometido y terminó diluyéndose sin resultados concretos.
La experiencia dejó interrogantes sobre el destino de los recursos invertidos y la prioridad otorgada a desarrollos comunicacionales por sobre políticas públicas estructurales.
Tierra del Fuego es, históricamente, una de las provincias con mayor gasto público per cápita del país. Sin embargo, distintos sectores cuestionan que buena parte de esos fondos se orientan a comunicación y publicidad oficial, mientras áreas sensibles continúan mostrando falencias.
El lanzamiento de “Diálogo para el Nuevo Impulso” se inscribe en esa lógica: una narrativa de escucha activa y participación en un momento donde la ciudadanía reclama hechos más que formularios.
En un año marcado por tensiones económicas y sociales, la apuesta por encuestas digitales puede leerse como un intento de reencuadrar la agenda pública. Pero para muchos fueguinos, el verdadero diálogo no pasa por completar un cuestionario online, sino por ver resultados concretos en aulas, hospitales, barrios y calles.
A seis años de gestión, el desafío del gobierno provincial no parece ser recolectar opiniones, sino demostrar capacidad de respuesta. Porque cuando los problemas se acumulan, la distancia entre el marketing y la realidad se vuelve cada vez más difícil de disimular.