En apenas poco más de 60 días, Tierra del Fuego volvió a golpear la puerta de la Casa Rosada para oxigenar una caja cada vez más tensionada. El gobernador Gustavo Melella firmó un nuevo convenio con la Secretaría de Hacienda de la Nación que habilita otro anticipo de hasta 20 mil millones de pesos sobre la coparticipación de marzo. Es el tercer auxilio financiero en lo que va de 2026 y eleva la asistencia a 60 mil millones en el primer trimestre.
El mecanismo se repite sin variantes: fondos de corto plazo que deben ser reintegrados dentro del mismo mes, más intereses calculados según la tasa TAMAR que publica el Banco Central. Actualmente, esa referencia ronda el 32% nominal anual, lo que implica un costo financiero significativo incluso tratándose de una asistencia transitoria.
El primer anticipo fue gestionado a fines de diciembre de 2025 e impactó en enero. El segundo se concretó en febrero. El tercero quedó formalizado el 18 de febrero para cubrir marzo. En total, 60 mil millones de pesos en apenas un trimestre.
Cada adelanto equivale aproximadamente al 30% de los fondos mensuales que recibe la provincia por coparticipación. Es decir, casi un tercio de los recursos automáticos llegan “adelantados” para sostener el funcionamiento corriente del Estado fueguino.
La devolución se realiza mediante retenciones automáticas diarias sobre los recursos coparticipables, bajo el régimen de la Ley 23.548 y en el marco del artículo 124 de la Ley 11.672, que habilita al Ministerio de Economía nacional a otorgar estos anticipos con reintegro obligatorio en el mismo mes.
Desde el Gobierno provincial argumentan que la herramienta responde a la caída de las transferencias automáticas y a la merma en la recaudación local producto de la retracción económica y del consumo. A esto se suma la concentración de pagos —salarios y compromisos financieros— en los primeros días de cada mes, lo que genera fuertes tensiones de liquidez.
Sin embargo, en términos políticos y financieros, la reiteración del esquema deja una señal clara: la provincia depende cada vez más de la asistencia directa de Nación para cubrir gastos corrientes.
En los hechos, el anticipo funciona como un “rescate financiero” de corto plazo. Tres en apenas 60 días. Una dinámica que no solo refleja el delicado momento económico que atraviesa Tierra del Fuego, sino que también expone una relación política alineada con el Gobierno nacional, que habilita estos auxilios de manera consecutiva.
Mientras tanto, la provincia gana aire para cumplir con sueldos y obligaciones inmediatas, pero el recurso es transitorio y costoso. La pregunta de fondo sigue abierta: ¿hasta cuándo podrá sostenerse este esquema sin que la fragilidad estructural de las cuentas públicas termine pasando factura?