Según un índice de alta frecuencia elaborado por la consultora EcoGo, el precio promedio de los combustibles se mantuvo prácticamente sin cambios durante los primeros meses de 2025. Entre fines de diciembre y el 26 de febrero, el incremento acumulado había sido de apenas 0,09%, una variación mínima que reflejaba cierta calma en el mercado.
Sin embargo, el escenario cambió de manera abrupta a partir del 27 de febrero, cuando el precio del barril de petróleo Brent —la referencia internacional para Argentina— cerró en 73,20 dólares. Al día siguiente comenzaron los ataques de Estados Unidos e Israel sobre Irán, lo que provocó una fuerte reacción en los mercados energéticos.
El impacto se reflejó rápidamente en el valor internacional del crudo. En los días posteriores al inicio del conflicto, el Brent llegó a superar los 118 dólares por barril y luego retrocedió parcialmente hasta ubicarse en torno a 98,59 dólares.
Esto significa que el petróleo registró una suba cercana al 35% respecto de los valores previos al conflicto, una volatilidad que suele trasladarse —con cierto retraso— a los precios locales de los combustibles.
Los datos de EcoGo muestran que, durante la segunda semana de marzo, el índice de precios de combustibles alcanzó los 144,5 puntos, lo que implica un aumento cercano al 6% en muy poco tiempo.
Aunque por ahora el aumento no se reflejó plenamente en las cifras oficiales de inflación, los especialistas advierten que podría impactar en los próximos datos del índice de precios al consumidor.
El último dato publicado por el INDEC, correspondiente a enero, marcó una inflación del 2,9%, mientras que las estimaciones del mercado para febrero rondaban el 2,7%. En ese contexto, una suba del 6% en combustibles representa un incremento considerable, ya que el precio de la nafta y el gasoil influye en costos de transporte, logística y producción.
Desde la petrolera estatal buscaron llevar tranquilidad ante la incertidumbre internacional. El presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, aseguró que la empresa mantiene una política de precios que evita movimientos bruscos.
“No habrá cimbronazos. Tenemos un compromiso honesto con los consumidores”, afirmó el directivo. Según explicó, la compañía utiliza un sistema de promedio de costos que permite ajustar los precios gradualmente, tanto hacia arriba como hacia abajo.
Marín también señaló que, si bien el precio internacional del petróleo subió con fuerza, todavía no impactó completamente en los costos de la empresa, por lo que cualquier ajuste futuro sería gradual.
De todas maneras, el futuro del precio de los combustibles dependerá en gran medida de cómo evolucione la situación en Medio Oriente. Si el conflicto se intensifica y el petróleo se mantiene en niveles altos, es probable que la presión sobre los surtidores continúe.
Por el contrario, si el mercado energético global se estabiliza y el precio del crudo vuelve a bajar, los aumentos podrían frenarse en las próximas semanas.
Por ahora, lo único claro es que la guerra en Medio Oriente volvió a poner al precio del petróleo en el centro de la escena y sus efectos ya empezaron a sentirse en la economía argentina.