USHUAIA.- La fase final de la Campaña Antártica de Verano (CAV) 2025-2026 entró en su etapa definitiva con el movimiento del rompehielos ARA Almirante Irízar hacia la zona de la Base Esperanza. Bajo la órbita del Comando Conjunto Antártico, los efectivos militares y científicos trabajan contra reloj para finalizar el traslado de víveres, combustible y equipos necesarios para la supervivencia de las dotaciones que invernarán en el sector.
Durante las últimas jornadas, el personal realizó operaciones de vuelo con helicópteros Sea King para el transporte de carga pesada hacia la costa. Estas maniobras resultan fundamentales para alcanzar los depósitos ubicados en zonas de difícil acceso por tierra o mar. Asimismo, se sumaron los botes neumáticos y las embarcaciones de desembarco para el movimiento de materiales de construcción y residuos que deben ser retirados del continente de acuerdo a los protocolos ambientales vigentes.
El cronograma de actividades incluyó una escala técnica en la Base Científica Carlini, donde se completó el recambio de investigadores y técnicos que desarrollarán tareas de monitoreo climático y biológico. El plan de trabajo contempla que, tras finalizar las tareas en Esperanza, el Irízar ponga proa hacia otros puntos de interés antes de emprender el regreso definitivo al puerto de Buenos Aires, marcando el cierre de un ciclo operativo que demandó meses de planificación.
La presencia argentina en la Antártida se sostiene a través de este puente logístico que une el continente con las trece bases, entre permanentes y temporarias, que el país administra. El éxito de estas operaciones garantiza no solo la continuidad de las investigaciones científicas de largo aliento, sino también el ejercicio efectivo de la soberanía en una de las regiones más hostiles y estratégicas del planeta.