El evento, que se realizará este sábado a las 16 horas en el gimnasio de la Asociación de Empleados Públicos, aparece en los mensajes difundidos como una actividad en la que cada convocado deberá además llevar al menos a una persona más, en una lógica que apunta a multiplicar la asistencia para garantizar un escenario de fuerte concurrencia.
La captura de uno de esos mensajes, que comenzó a circular en distintos grupos y redes sociales, expone con claridad el tono de la convocatoria. Allí se indica que “es un compromiso ir, no es opcional”, una frase que para muchos trabajadores refleja el clima de presión que suele rodear este tipo de actos políticos.
En Ushuaia, distintos sectores opositores sostienen desde hace años que este tipo de movilizaciones no responden a una convocatoria espontánea, sino a mecanismos de presión ejercidos sobre personas que dependen económicamente del municipio.
Empleados contratados, beneficiarios de programas sociales o trabajadores vinculados a estructuras territoriales del oficialismo suelen ser quienes reciben este tipo de mensajes, donde se les solicita no sólo asistir sino sumar más personas para garantizar una foto política que luego es difundida como muestra de respaldo popular.
La lógica es conocida: llenar un gimnasio, mostrar imágenes de una multitud acompañando al intendente y proyectar la idea de una base de apoyo sólida.
Sin embargo, detrás de esa puesta en escena muchos señalan que la movilización se sostiene en relaciones de dependencia laboral o económica financiadas con recursos públicos, es decir, con fondos que provienen de los impuestos de todos los vecinos de Ushuaia.
El texto que circula por WhatsApp no deja demasiado margen para la interpretación. Allí se anuncia el acto, se pide sumar acompañantes y se anticipa que las entradas se distribuirán posteriormente, mientras se insiste en que la asistencia es un “compromiso”.
Para trabajadores municipales y observadores de la política local, este tipo de comunicaciones reflejan una metodología reiterada dentro del esquema político del vuotismo, donde la estructura territorial se activa para garantizar presencia en cada evento político.
La difusión de estos mensajes reavivó críticas de sectores opositores que sostienen que el oficialismo municipal sólo puede garantizar convocatoria mediante presión sobre quienes dependen del Estado municipal.
En ese contexto, algunos analistas locales ironizan con que resultaría incluso más barato recurrir a herramientas de inteligencia artificial para generar imágenes de multitudes, en lugar de movilizar estructuras financiadas con recursos públicos para montar una escenografía política.
Mientras tanto, la polémica vuelve a poner bajo la lupa los mecanismos de movilización política en la capital fueguina, donde la frontera entre militancia voluntaria y presión estructural vuelve a quedar en el centro del debate público.