El Gobierno nacional, a través del Ministerio de Capital Humano, confirmó el cierre definitivo del programa “Volver al Trabajo”, una de las principales herramientas de asistencia social orientadas a la inserción laboral. La decisión marca un giro profundo en la política social: se eliminan los pagos mensuales directos y se avanza hacia un esquema basado exclusivamente en formación y capacitación.
Según se informó oficialmente, el 9 de abril será la última fecha de acreditación para los beneficiarios, quienes ya comenzaron a recibir notificaciones a través de la aplicación Mi Argentina. A partir de ese momento, el programa dejará de existir en su formato actual.
Hasta ahora, “Volver al Trabajo” combinaba asistencia económica con instancias de formación, alcanzando a más de 900 mil personas en situación de vulnerabilidad en todo el país. Con esta decisión, el Ejecutivo elimina el componente de ingreso directo y lo reemplaza por un sistema de vouchers destinados a capacitación laboral.
Desde el Gobierno sostienen que el nuevo esquema apunta a “terminar con la lógica de los planes sociales” y promover la formación como única vía de acceso a la asistencia. En ese sentido, quienes deseen continuar dentro del sistema deberán inscribirse en cursos y trayectos educativos que serán validados oficialmente.
El foco estará puesto en la terminalidad educativa, la adquisición de oficios y la certificación de competencias, con la expectativa de mejorar la empleabilidad de los beneficiarios.
La transformación implica un cambio estructural: el antiguo programa, que incluía prácticas en entornos laborales y apoyo a emprendimientos, se reconvierte en un sistema de becas sujetas al cumplimiento de instancias formativas.
Es decir, ya no habrá transferencias automáticas. El acceso a cualquier tipo de asistencia dependerá de la participación activa en cursos específicos, lo que introduce un nuevo nivel de exigencia para los beneficiarios.
Este rediseño también elimina la intermediación en la gestión de los planes, uno de los puntos más cuestionados por el oficialismo.
La medida abre interrogantes sobre su impacto inmediato, especialmente en un contexto económico complejo. Para cientos de miles de personas, la eliminación del ingreso mensual representa una pérdida concreta de recursos en el corto plazo.
Además, surgen dudas sobre la capacidad del sistema para absorber la demanda de capacitación: disponibilidad de cupos, calidad de la oferta formativa y tiempos de implementación serán factores clave para evaluar el alcance real del nuevo modelo.
El cierre de “Volver al Trabajo” se inscribe en una estrategia más amplia del Gobierno para redefinir el rol del Estado en la asistencia social, priorizando la formación por sobre la transferencia de ingresos.
Sin embargo, el desafío será demostrar que este nuevo enfoque no solo modifica el formato, sino que efectivamente mejora las condiciones de inserción laboral en un mercado cada vez más restringido.
Mientras tanto, miles de beneficiarios ingresan en una etapa de transición marcada por la incertidumbre, donde el acceso a la capacitación será determinante para sostener algún tipo de acompañamiento estatal.