Durante la audiencia, profesionales de la salud mental que intervinieron en distintos momentos de la vida de la acusada brindaron detalles sobre su historial clínico. Según expusieron, Mancilla presentaba antecedentes de consumo problemático de sustancias, junto con una marcada impulsividad y dificultades para regular sus emociones.
“No hay alteraciones de la realidad, puede ser con consumo de sustancias”, explicaron los especialistas al ser consultados sobre su capacidad de percepción, descartando cuadros psicóticos persistentes.
Los profesionales señalaron que la imputada recibió múltiples atenciones médicas desde temprana edad adulta, con diagnósticos vinculados a trastornos de la personalidad. En ese contexto, describieron un perfil atravesado por la irritabilidad, la baja tolerancia a la frustración y episodios de desorganización emocional.
También indicaron que, en determinadas circunstancias, podía atravesar episodios disociativos asociados a situaciones traumáticas, que podían abarcar desde experiencias de abuso hasta crisis personales o pérdidas significativas.
Uno de los aspectos que generó mayor impacto fue la mención a evaluaciones previas donde se hacía referencia a una “voz interna”. En ese sentido, se explicó que este tipo de manifestaciones no necesariamente implica una desconexión con la realidad, sino que puede vincularse a procesos internos del pensamiento.
En la misma jornada declaró un testigo cercano a Alexis Baciocchi, quien aportó su visión sobre el vínculo entre la víctima y la imputada. En su relato, describió una relación atravesada por conflictos, episodios de violencia y reiterados pedidos de dinero.
Según expuso, estas situaciones habrían generado tensiones crecientes, al punto de que la víctima decidió poner fin al vínculo tras advertir que el dinero solicitado no tenía el destino que se le indicaba.
El testimonio también hizo referencia a conductas vinculadas al consumo de sustancias y a un contexto personal complejo que rodeaba a la imputada.
La jornada se extendió durante varias horas y sumó elementos tanto desde el plano clínico como desde el entorno personal de las partes, en un proceso que continúa reconstruyendo los antecedentes y circunstancias del hecho ocurrido en diciembre de 2022.
El Tribunal dispuso un cuarto intermedio hasta este viernes, cuando se retomarán las audiencias con nuevas declaraciones testimoniales y periciales.
El caso mantiene en vilo a la comunidad de Río Grande, a la espera de definiciones en un juicio que avanza sobre múltiples dimensiones: la reconstrucción del crimen, el contexto de la relación y el análisis del estado mental de la imputada.