La ciudad de Ushuaia volvió a sufrir un corte total de energía eléctrica durante la noche del viernes, en un episodio que reaviva las dudas sobre la confiabilidad del sistema energético local, justo cuando comienzan a descender las temperaturas.
Según informó la Dirección Provincial de Energía, el apagón se produjo por una “abrupta caída en la presión de gas” que alimenta la central de generación. Esta situación activó automáticamente los sistemas de seguridad de todos los equipos, provocando la interrupción total del suministro en la ciudad.
Desde el organismo aclararon que el inconveniente fue ajeno a la usina, y que se trabajó en conjunto con Camuzzi Gas del Sur para normalizar la presión del suministro, condición indispensable para reiniciar la generación eléctrica.
El corte se extendió durante varias horas y afectó a distintos sectores de la ciudad, generando malestar entre vecinos y comerciantes que, una vez más, se ven expuestos a un sistema que no logra garantizar estabilidad.
El nuevo apagón ocurre a pesar de los reiterados anuncios sobre trabajos de overhaul en la planta generadora y supuestas inversiones destinadas a mejorar la capacidad de respuesta del sistema.
Sin embargo, la llegada del otoño parece marcar, otra vez, el inicio de una temporada crítica. Cada año, con el incremento de la demanda energética y las condiciones climáticas más exigentes, los cortes vuelven a convertirse en una constante.
En este contexto, la capital fueguina empieza a cargar con una etiqueta incómoda: la de una ciudad donde los cortes de luz dejan de ser excepcionales para convertirse en parte de la rutina.
El episodio también deja al descubierto una debilidad estructural: la fuerte dependencia del sistema eléctrico respecto del suministro de gas.
Cuando falla la presión del gas, como ocurrió en esta oportunidad, toda la generación se ve comprometida. Y aunque desde la DPE remarcaron que el problema no se originó en la usina, lo cierto es que el impacto lo termina pagando el usuario.
Una vez restablecida la presión, el servicio comenzó a normalizarse de manera paulatina, con pedidos a la población para hacer un uso racional de la energía hasta recuperar completamente la operatividad.
Horas más tarde, el organismo confirmó que el suministro fue restituido en su totalidad.
Más allá de las explicaciones técnicas, el nuevo apagón deja un interrogante que se repite en cada episodio:
¿Está realmente preparado el sistema energético de Ushuaia para afrontar la temporada de frío?
Mientras tanto, vecinos y comerciantes vuelven a convivir con la incertidumbre, en una ciudad que, pese a ser la más austral del país, aún no logra garantizar algo tan básico como la continuidad del servicio eléctrico.