Delfina Ramírez relató que el hecho ocurrió el jueves 19, entre la 1 y las 2 de la tarde, cuando su hija sufrió un accidente doméstico. “Se cayó de la cama y golpeó su cabeza contra el placar. Cuando me la alcanzan, estaba inconsciente, toda morada”, contó con angustia.
La mujer explicó en FM Aire Libre que, en medio de la desesperación y sin medios de comunicación disponibles en su vivienda —ubicada en una zona alejada—, salió a pedir ayuda. En ese momento, un vecino intervino rápidamente: “Lucas Peña fue un ángel para mí, porque sin él creo que mi hija hoy no estaría viva”.
Tras llegar al Centro Modular, la bebé fue atendida y se le realizó una radiografía. Sin embargo, según el testimonio de la madre, el diagnóstico fue tranquilizador: “A los cinco minutos el pediatra me dijo ‘mamá, ya te podés ir, no tiene nada, ni una fractura ni un hematoma’”.
Lejos de quedarse tranquila, Ramírez decidió trasladarse por sus propios medios al Hospital Regional de Río Grande. “No me quedé conforme. Mi nena se dormía y se despertaba, no la veía bien”, señaló.
Allí, tras nuevos estudios, se confirmó el diagnóstico que no había sido detectado en Tolhuin: “Me dijeron que tenía una fisura en el cráneo y que debía quedar en observación”.
La bebé permaneció internada hasta el viernes por la mañana y, según indicó su madre, evoluciona favorablemente, aunque deberá continuar con controles médicos. “Tenemos que hacer un seguimiento porque la fractura está en el medio de la cabeza”, explicó.
El relato de la madre también refleja el dramático momento vivido antes de recibir asistencia: “Estaba sola con mis dos nenes y mi hija no reaccionaba. Pensé que se me moría”, expresó.
Además, remarcó las dificultades de conectividad en la zona donde reside, lo que complicó aún más la emergencia.
Si bien la madre aún no volvió al Centro Modular para solicitar explicaciones, el caso genera preocupación sobre los protocolos de atención y diagnóstico en situaciones pediátricas de urgencia.
Mientras tanto, la familia continúa enfocada en la recuperación de la menor, quien deberá ser controlada para evitar complicaciones. “Gracias a Dios viene evolucionando bien”, concluyó Ramírez.