Los aumentos en los combustibles dejaron de ser una excepción para convertirse en una constante diaria. En Tierra del Fuego, la situación genera una preocupación creciente, ya que cada ajuste en surtidor tiene un efecto directo en la economía cotidiana de los hogares.
En las últimas horas, YPF aplicó un nuevo incremento que terminó de consolidar una seguidilla de subas en menos de una semana. En total, los combustibles registraron un aumento promedio del 3,6% en apenas 96 horas, marcando una dinámica que no da respiro.
Con este último ajuste, los precios volvieron a escalar: el litro de nafta súper alcanzó los $1.639, mientras que la Infinia se ubicó en $1.814. En el caso del diésel, el Ultra llegó a $1.893 y el Infinia Diesel tocó los $2.000, un valor que marca un nuevo umbral en la provincia.
La velocidad de los aumentos es uno de los factores que más inquieta. En solo cuatro días se registraron cuatro subas consecutivas: un 3% el lunes, un 2,3% el miércoles, cerca de un 1% el jueves y otro ajuste similar en las últimas horas. El resultado es una escalada sostenida que impacta de lleno en el consumo.
Pero el fenómeno no se limita a esta semana. En lo que va de marzo, los combustibles acumulan un incremento cercano al 17,6%, mientras que desde comienzos de año la suba ronda el 25%. Se trata de una tendencia que refleja un proceso inflacionario persistente y con fuerte incidencia en un insumo clave.
En una provincia con grandes distancias y alta dependencia del transporte, el impacto es aún mayor. Cada aumento en el precio del combustible se traslada rápidamente a los costos logísticos, a los precios de los alimentos y a los servicios, generando un efecto en cadena que termina golpeando el bolsillo de los fueguinos.
El escenario abre interrogantes sobre lo que viene. Con una dinámica de ajustes frecuentes y sin señales de estabilidad, el combustible vuelve a posicionarse como uno de los principales motores del aumento del costo de vida.
En Tierra del Fuego, donde el traslado es parte esencial de la vida diaria, la pregunta ya no es si volverá a aumentar, sino cuándo será el próximo ajuste y cuánto volverá a impactar en el bolsillo.