“El sector está pasando un momento muy complicado”, sostuvo Noval en diálogo con FM La Isla, y explicó que el punto de quiebre fue el corte abrupto del financiamiento nacional para obras públicas. “No fue algo gradual, se frenó de golpe, y eso no te da margen para reorganizarte”, remarcó.
En ese contexto, muchas empresas intentaron reconvertirse hacia la obra privada, pero el resultado fue insuficiente. “La obra privada tampoco alcanza”, enfatizó el titular de la Cámara, al tiempo que describió una fuerte retracción en la demanda. Según explicó, el deterioro del poder adquisitivo y el aumento sostenido de los materiales desalientan incluso las obras más pequeñas. “La gente no llega a fin de mes, mucho menos puede encarar una ampliación o refacción”, indicó.
El impacto se extiende más allá de las constructoras y alcanza a toda la cadena vinculada al sector, como corralones, proveedores y servicios asociados. “Todo lo que sucede económicamente afecta muchísimo al operario y a la actividad en general”, señaló.
En cuanto a la realidad dentro de la provincia, Noval marcó diferencias entre ciudades. Mientras Ushuaia muestra cierto dinamismo impulsado por inversiones vinculadas al turismo, en Río Grande la situación es más crítica. Sin embargo, aclaró que la obra privada no logra absorber la mano de obra desplazada por la paralización de la obra pública.
El escenario también golpea con fuerza al empleo. Muchas empresas, explicó, intentan sostener a su personal más antiguo, pero otras no logran hacerlo. “Hay trabajadores que tienen 25 o 30 años en las empresas, y desprenderse de ese capital humano es muy difícil. Pero también hay muchos que quedaron afuera y tuvieron que reinventarse”, afirmó.
A esto se suma un cambio en la dinámica laboral de la provincia. “Hoy son más los que se van que los que vienen”, advirtió.
Consultado sobre las perspectivas a futuro, Noval fue contundente: “No vemos una salida en el corto plazo”. La falta de financiamiento, la ausencia de nuevas licitaciones y la incertidumbre económica generan un freno en las decisiones de inversión. “Nadie se endeuda si no tiene trabajo asegurado”, explicó.
Finalmente, el dirigente subrayó que la reactivación del sector depende en gran medida de decisiones políticas y de la recuperación de la inversión en infraestructura. “Sin obra pública y sin previsibilidad, es muy difícil que la construcción vuelva a ponerse en marcha”, afirmó.