En diálogo con FM Ushuaia, el intendente Martín Perez combinó emoción, gestión y definiciones contundentes sobre el presente y el futuro del país.
“Para nosotros, los riograndenses, es una fecha muy especial, muy emotiva”, expresó al recordar la vigilia y el acto central, y agregó: “Es el pueblo entero abrazando a los veteranos, honrando a los caídos y sosteniendo viva la memoria”.
Sin embargo, rápidamente el discurso dejó de mirar solo el pasado. Perez introdujo una idea que atraviesa toda su mirada política: la necesidad de proyectar la causa Malvinas hacia adelante. “Hoy estamos convocados también a pensar el futuro, no solamente lo que pasó en 1982”, planteó.
En ese marco, puso en valor la obra del futuro edificio permanente que reemplazará la histórica carpa de la vigilia. “Va a ser un faro malvinizador permanente para nuestra ciudad y para toda la provincia”, explicó, al tiempo que remarcó que permitirá sostener durante todo el año el debate y la formación sobre soberanía.
El intendente fue más allá del plano simbólico y dejó una definición central: “La discusión de la soberanía no es solamente Malvinas, también es la industria nacional”.
Desde esa perspectiva, vinculó directamente la situación económica de Río Grande con las decisiones del Gobierno nacional. “Se han perdido más de 10.000 puestos de trabajo en el sector privado en los últimos dos años”, advirtió, y describió un escenario crítico: “La actividad industrial está desplomada, se ha caído a pedazos”.
En esa línea, cuestionó el modelo económico actual y sus consecuencias en la provincia, marcando que el impacto no es abstracto sino directo sobre la vida cotidiana de los fueguinos.
Uno de los momentos más fuertes de la entrevista llegó cuando Perez apuntó contra el presidente Javier Milei.
“Hace falta malvinizar en toda la Argentina, más con un presidente que se declara adepto de las enseñanzas de Margaret Thatcher”, lanzó, en una crítica directa al posicionamiento ideológico del Gobierno.
Y profundizó: “La Argentina ha venido perdiendo apoyos internacionales en función de decisiones que no comparto de ninguna manera”.
El intendente no solo cuestionó el rumbo en política exterior, sino que advirtió sobre sus implicancias estratégicas en la causa Malvinas, un tema especialmente sensible en la provincia.
En el plano político, Perez también dejó definiciones claras. Valoró la presencia en la provincia de Axel Kicillof y Ricardo Quintela durante la vigilia, pero fue especialmente enfático al referirse al mandatario bonaerense.
“Es una persona que está preparada y tiene toda la fuerza para conducir el peronismo que viene”, afirmó sobre Kicillof, y fue aún más allá: “Tiene la capacidad para ser el presidente de todos los argentinos”.
Si bien evitó confirmar escenarios electorales, sí reconoció que la presencia de dirigentes nacionales en Tierra del Fuego no es casual. “Hay una decisión política clara de haber venido hasta acá, y es una decisión acertada”, sostuvo.
Las declaraciones de Martín Perez dejan en evidencia que el 2 de abril en Tierra del Fuego ya no es solo una fecha de conmemoración.
“La discusión es qué pasa el 3 de abril”, planteó, poniendo el foco en la continuidad del debate y en la necesidad de sostener una agenda activa durante todo el año.
En ese sentido, su mensaje articula memoria, soberanía e industria, pero también política. Porque en medio de la crisis económica y el reordenamiento del escenario nacional, el sur empieza a marcar posición.
Y lo hace con una idea clara: Malvinas no es solo pasado. Es también una clave para discutir el futuro de la Argentina.