En ese contexto, la funcionaria señaló que actualmente “más de 50 mil personas dependen del sistema público sin obra social”, un número que creció de manera sostenida en los últimos años. Según explicó en FM Provincia, este incremento está directamente vinculado a la caída de afiliaciones a prepagas y a las dificultades económicas que atraviesa la población.
La ministra detalló que solo en el mes de febrero unas 12 mil personas utilizaron el sistema de salud público, lo que refleja la magnitud de la demanda. “Esto implica consultas, internaciones o recetas, en muchos casos reiteradas, dentro de un sistema que ya está exigido”, indicó.
Además, remarcó que el financiamiento disponible resulta insuficiente frente al volumen de atención. En relación al Plan Sumar, explicó que los fondos que se reciben “son mínimos en comparación con los costos reales”, especialmente en lo que respecta al gasto en medicamentos para pacientes sin cobertura.
La situación se ve agravada por una mayor presión sobre los hospitales. “Cuando el sistema privado tiene dificultades, el hospital se sobrecarga aún más”, afirmó, y agregó que esta sobrecarga no solo es asistencial sino también económica.
Por otro lado, la ministra planteó la necesidad de repensar el sistema sanitario en función de los cambios demográficos. En ese sentido, señaló el envejecimiento de la población y la caída de la natalidad como factores que obligan a redefinir la formación de profesionales y la organización de los servicios.
Finalmente, sostuvo que el sistema de salud atraviesa “momentos muy complicados”, con tensiones en todos sus sectores, y advirtió que será necesario avanzar en una reorganización para poder sostener la atención en un contexto cada vez más demandante.