Apolinaire explicó en FM del Pueblo, que la problemática lleva años, pero que en la actualidad alcanzó un nivel crítico. “Ahora ya el tema está totalmente descontrolado, con una población de perros asilvestrados que no sabemos exactamente cuántos son, pero sí sabemos que son muchísimos”, afirmó.
Según detalló, los ataques ya no se limitan a la producción ovina —históricamente la más afectada— sino que también alcanzan a bovinos, caballos, llamas e incluso fauna silvestre como los guanacos.
“Hoy la ganadería bovina también está en peligro”, advirtió, al mencionar casos de mortandad y lesiones en distintos establecimientos rurales.
La dirigente rural fue clara al señalar el origen de la situación: la falta de tenencia responsable en las zonas urbanas.
“Las ciudades siguen siendo una usina que emite estos perros hacia las áreas rurales”, sostuvo, al explicar que muchos animales domésticos son dejados sueltos, se alejan progresivamente y terminan asilvestrándose.
Además, remarcó que el problema se agravó porque hoy los perros ya se reproducen en el campo, sin contacto con humanos, formando jaurías numerosas. “Tenemos registros de cámaras con grupos de 12, 15 o más perros juntos”, indicó.
Apolinaire señaló que el sector rural participa de la comisión de seguimiento de la ley de manejo de poblaciones caninas, donde intervienen organismos científicos, sanitarios y gubernamentales. Sin embargo, consideró que eso no alcanza.
“No sirve una sola herramienta, tiene que haber una batería de cosas funcionando”, afirmó, y pidió un abordaje integral que incluya control poblacional, intervención estatal y apoyo científico.
También destacó que el problema excede al campo: “Se vuelve un lugar inseguro para caminantes, para el turismo y para toda la comunidad”.
La presidenta de la Asociación Rural alertó que el impacto ya alcanza a toda la biodiversidad. Los guanacos, por ejemplo, son atacados por jaurías, lo que altera el equilibrio natural.
En ese contexto, planteó la necesidad de discutir a futuro un plan de manejo de esta especie, actualmente protegida, aunque aclaró que cualquier decisión requeriría cambios legales y planificación.
Consultada sobre el desarrollo productivo en el ámbito rural, Apolinaire señaló que existen oportunidades, pero también fuertes limitaciones estructurales.
“Todo es posible cuando hay inversión y tecnología”, afirmó, aunque remarcó que en Tierra del Fuego existen obstáculos como la falta de electrificación rural, los altos costos energéticos y la escasez de mano de obra capacitada.
Finalmente, Apolinaire insistió en que la situación ya no admite postergaciones.
“Este problema no lo generamos desde el campo, pero necesitamos ahora una respuesta coordinada y una decisión política clara para empezar a revertirlo”, concluyó.