USHUAIA.- La relación entre las bases de los trabajadores municipales y las cúpulas sindicales de la capital sufrió una fractura expuesta el pasado viernes. Durante una reunión convocada en el edificio de Arturo Coronado para analizar el proyecto de emergencia administrativa del Ejecutivo, el descontento de los empleados derivó en fuertes reclamos hacia los dirigentes. Los asambleístas cuestionaron duramente la falta de firmeza de sus conductores frente a la propuesta oficial y exigieron medidas de fuerza concretas para frenar el avance legislativo de la norma.
El punto de mayor tensión se produjo por una situación ajena al debate técnico parlamentario. Muchos de los presentes aseguraron que varios referentes de los sindicatos llegaron al encuentro bajo los efectos del alcohol, lo cual desató un clima de indignación generalizada. Entre gritos y acusaciones de traición, la asamblea decidió de forma unánime expulsar a los dirigentes del recinto. Este episodio dejó en evidencia la pérdida de representatividad de las actuales conducciones ante los trabajadores municipales.
La desconfianza de los empleados tiene su origen en el alcance de la ley de emergencia que impulsa la gestión local. El plan oficial busca modificar el manejo de los recursos públicos para compensar la caída de los ingresos y las demoras en las partidas de coparticipación. No obstante, el foco de la resistencia se encuentra en el artículo 4 del proyecto de ordenanza. Ese punto permite a la administración reasignar fondos presupuestarios, auditar convenios vigentes y contratar nuevas deudas financieras por fuera del esquema habitual.
El personal administrativo y operativo manifestó temor por la estabilidad de sus puestos y el mantenimiento de las conquistas laborales históricas. Debido a que no hubo explicaciones que calmaran la incertidumbre, se acordó realizar una nueva convocatoria este lunes a las 10 en la misma sede municipal. En ese encuentro buscarán conformar un bloque unificado de resistencia para impedir que se aprueben los artículos que afectan el normal desempeño de las áreas del Municipio.
Como parte del plan de lucha, los agentes resolvieron asistir de manera masiva a las próximas sesiones del Concejo Deliberante. La intención es fiscalizar el comportamiento de los concejales y garantizar que la voz de los trabajadores sea escuchada en el recinto. Con esta movilización, los empleados buscan presionar tanto al gobierno de la ciudad como a los gremialistas que hoy se encuentran en el centro de las críticas.