En diálogo con Radio Universidad, Rayes calificó la medida como “una buena noticia para la industria argentina”, y llamó a superar una mirada localista:
“Dejemos de pensar en el metro cuadrado propio y pensemos en el beneficio para el agregado nacional”, afirmó.
La ampliación del Régimen de Aduana en Factoría implica que ya no estará limitado al sector automotriz, sino que ahora alcanzará al 93% de la industria.
Este esquema permite a las empresas importar insumos sin pagar impuestos, siempre que se utilicen para producir bienes destinados a la exportación.
Para Rayes, esto significa:
Sobre el efecto en el régimen industrial fueguino, el economista fue claro:
“No hay que sobredimensionar el impacto: será nulo o, en el peor de los casos, marginal”.
Además, planteó que el debate debería enfocarse en algo más amplio:
la capacidad del país para generar valor y competir globalmente, en lugar de centrarse solo en la protección de esquemas locales.
Rayes también aportó datos sobre el sector electrónico, clave en la provincia:
Esto muestra una recuperación productiva sin recuperación del empleo, lo que refleja cambios en eficiencia, tecnología y organización industrial.
El análisis deja en evidencia una tensión central:
En ese contexto, Rayes insistió:
“Hay que mirar el conjunto de la economía y no solo un sector o región”.
La ampliación del RAF marca una nueva etapa en la política industrial argentina y reabre discusiones en Tierra del Fuego sobre su modelo productivo.
Mientras algunos sectores mantienen cautela, la postura de Rayes propone:
abandonar una lógica defensiva y pensar en la inserción internacional y el crecimiento con valor agregado.
El desafío sigue siendo el mismo:
crecer, exportar y generar valor sin perder empleo ni desarrollo local.