“El aumento es altísimo frente a la realidad del país”, sostuvo Labroca en FM del Pueblo, al tiempo que remarcó que la decisión responde a la necesidad de acompañar la situación de los trabajadores. Sin embargo, fue contundente al advertir sobre las prioridades del municipio: “Probablemente tengamos primero el pago de salarios antes que otras cosas”.
El funcionario describió un panorama crítico en materia de ingresos. “La caída de recursos es fenomenal. No he visto algo así ni siquiera en 2002”, afirmó, al comparar la situación actual con una de las peores crisis económicas del país. Según detalló, la merma en la coparticipación nacional impacta de lleno en las finanzas locales, dificultando la planificación.
En ese marco, explicó que el acuerdo paritario fue diseñado con cautela. “No nos comprometemos a lo que no podemos pagar”, señaló, y precisó que una parte del incremento ya está garantizada, mientras que el tramo final dependerá de la implementación de la denominada ley de goteo, un mecanismo que permitiría regularizar el flujo de fondos hacia los municipios.
Labroca también puso el foco en la deuda que mantiene la provincia con las administraciones locales, lo que agrava aún más la situación. Para graficarlo, utilizó una comparación directa: “Es como un empleador que hace meses no te paga el sueldo”.
Pese a las dificultades, desde el Ejecutivo municipal se muestran moderadamente optimistas respecto a los próximos meses. El asesor indicó que podría haber una mejora estacional en la recaudación, aunque advirtió que no será suficiente para revertir completamente el escenario. “Si no hay consumo, no hay recursos”, resumió.
Así, el aumento salarial en Ushuaia se inscribe en una decisión política que busca sostener el poder adquisitivo en un contexto adverso, aunque con un margen de maniobra cada vez más ajustado y condicionado por factores externos.