En un acto cargado de simbolismo por los 36 años de la provincialización de Tierra del Fuego, el intendente de Río Grande, Martín Perez, no solo puso en valor la historia y la identidad fueguina, sino que también trazó un duro diagnóstico sobre el presente económico y social, con críticas directas al rumbo nacional y un llamado a construir mayor autonomía provincial.
La jornada estuvo marcada por la inauguración de una escultura alusiva -realizada en los astilleros de Tandanor- que simboliza la dimensión bicontinental de la provincia: desde la Isla Grande hasta la Antártida, incluyendo las Islas Malvinas. “Queremos que quien visite Río Grande entienda la magnitud de nuestro territorio y lo que representa en términos de soberanía”, expresó el jefe comunal.
Pero más allá del acto conmemorativo, el intendente fue contundente al describir la situación actual. “Hoy nuestras ciudades están en una situación muy compleja”, afirmó, y vinculó directamente ese escenario con las políticas del Gobierno nacional.
Según detalló, en Río Grande se perdieron 10 mil puestos de trabajo en el sector privado en los últimos dos años, un dato que calificó como “más grave que la crisis de 2001”. A esto se suma la paralización de la obra pública, la caída de recursos hacia las provincias y la apertura de importaciones que, según indicó, golpea de lleno a la industria fueguina.
“Se ha corrido al Estado como eje de la planificación estratégica y eso tiene consecuencias directas en nuestras ciudades”, sostuvo.
Frente a este panorama, Pérez planteó la necesidad de avanzar hacia una mayor autonomía provincial. “No podemos depender tanto de decisiones que se toman a nivel nacional”, remarcó, y llamó a fortalecer la industria, ampliar la matriz productiva y consolidar la presencia argentina en el Atlántico Sur y la Antártida.
En ese sentido, insistió en la importancia de recuperar una visión estratégica desde el Estado, tanto a nivel provincial como nacional, que permita proyectar desarrollo y generar empleo genuino.
Infraestructura y desarrollo pendiente
Uno de los puntos clave de su discurso fue la necesidad de avanzar en obras estructurales, como la construcción de un puerto en la zona norte de la provincia. “Es un bien estratégico”, afirmó, y consideró que sería fundamental para mejorar la logística industrial y potenciar la conexión con la Antártida.
Sin embargo, advirtió sobre promesas incumplidas y la falta de inversiones concretas, lo que genera descreimiento en la población.
Consultado sobre la posibilidad de una reforma de la Constitución provincial, el intendente fue claro: “No es el momento”. Argumentó que la situación social y económica no permite destinar recursos a procesos electorales, y que las prioridades hoy pasan por atender la crisis que atraviesan los vecinos.
Pérez también alertó sobre el crecimiento “exponencial” de la demanda social en la ciudad. Desde asistencia alimentaria hasta atención en salud, el sistema municipal enfrenta una presión creciente producto del desempleo.
“Muchos vecinos que perdieron su trabajo también perdieron su obra social y hoy se atienden en nuestros centros de salud”, explicó.
Además, señaló que la cantidad de personas que buscan empleo se incrementó notablemente en el último tiempo, reflejando el deterioro del tejido social.
En el tramo final, el intendente dejó una definición política contundente: “Hay un modelo económico nacional que es responsable de la situación que está atravesando nuestra ciudad”.
Aun así, remarcó que el municipio continuará acompañando a los vecinos, aunque advirtió que “solo no se puede resolver una crisis de esta magnitud”, y reclamó mayor presencia tanto del Estado provincial como nacional.