RIO GRANDE.- El reciente informe del Indec sobre el uso de la capacidad instalada encendió señales de alerta máxima en el complejo manufacturero fueguino. Durante febrero, el indicador general retrocedió al 54,6%, dejando en evidencia que casi la mitad de las máquinas en el país están detenidas, una realidad que impacta de lleno en el corazón productivo de la isla.
La situación del sector automotor es una de las que mejor refleja este desbalance estratégico. Mientras el mercado nacional registra niveles altos de patentamientos, la fabricación local no logra acompañar esa tendencia y la utilización de las plantas cayó al 38,9%. Actualmente, más del 80% de los vehículos que se venden son importados, lo que genera una brecha crítica entre la comercialización y la producción en las terminales.
En el mapa de la industria textil y de calzado, los números también son alarmantes y remiten a los peores registros de la salida de la convertibilidad. Este rubro opera un 44% por debajo de su promedio histórico reciente, afectado por una competencia externa que gana terreno y una demanda interna que no da señales de recuperación. Según especialistas, muchas empresas están entrando en un "modo supervivencia" para sostener sus líneas operativas.
El giro en el modelo de negocios de las compañías agrava la capacidad ociosa en las fábricas instaladas. La economista Natacha Izquierdo señaló que existe una tendencia donde las firmas optan por importar productos terminados en lugar de mantener la fabricación nacional, lo que profundiza la parálisis en las plantas locales. En este contexto, la producción de vehículos acumula una baja del 13,2% desde junio del año pasado.
Del otro lado, la refinación de petróleo aparece como la única excepción dentro de este clima de retroceso. Con un uso de sus instalaciones cercano al 89%, el sector energético es el único que mantiene una tendencia creciente y se acerca a sus máximos históricos. Este dinamismo representa el principal sostén de la actividad para las economías vinculadas a la extracción y procesamiento de hidrocarburos.
Para lo que resta de 2026, las proyecciones sugieren una recuperación moderada y sumamente selectiva del 1%. Los analistas advierten que, mientras se mantenga el encarecimiento de los costos locales y la presión de los vehículos que llegan desde Brasil, el panorama para las industrias de bienes durables seguirá siendo complejo. El desafío para la provincia será revertir este escenario de parálisis productiva ante un mercado cada vez más volcado a lo importado.