En declaraciones a FM del Pueblo, el funcionario expresó preocupación por la postura manifestada por un candidato a ocupar la Secretaría General de Naciones Unidas respecto del reclamo argentino, al considerar que desconoció el rol que históricamente tiene ese organismo en el tratamiento del conflicto.
Dáchary recordó que el cargo cuenta con un mandato de “buenos oficios” vinculado a favorecer el diálogo entre las partes y sostuvo que cualquier posicionamiento debe contemplar las resoluciones vigentes sobre la cuestión Malvinas.
En ese contexto, también rechazó propuestas recientes que plantearon avanzar hacia modelos de soberanía compartida o fórmulas de autonomía para el archipiélago. Según señaló, ese tipo de planteos son incompatibles con la posición histórica argentina y con el marco constitucional vigente.
“El problema no es solamente la idea que se plantea, sino el mensaje que transmite: que la Argentina debe resignarse o aceptar soluciones que significan abandonar el reclamo de soberanía”, sostuvo.
El funcionario fueguino también apuntó contra el tratamiento mediático de algunas de esas iniciativas y advirtió sobre la responsabilidad que tienen los medios al momento de instalar debates vinculados con una causa que considera estratégica para el país.
Además, sostuvo que el país necesita construir una política de largo plazo sobre Malvinas que exceda las declaraciones diplomáticas y que incorpore herramientas políticas, científicas, tecnológicas y de desarrollo nacional.
“Argentina necesita una estrategia seria y sostenida en el tiempo, que permita fortalecer la posición internacional y recuperar capacidad de iniciativa”, planteó.
En otro tramo de la entrevista, Dáchary vinculó el debate por la soberanía con la situación local y defendió el rol estratégico de Tierra del Fuego y del puerto de Ushuaia, cuestionando decisiones del Gobierno nacional que —según afirmó— afectan el desarrollo provincial y debilitan una mirada federal sobre el Atlántico Sur.
Finalmente, remarcó que el contexto internacional abre oportunidades que el país debería aprovechar para volver a instalar el reclamo con mayor intensidad en los ámbitos multilaterales y fortalecer una política de Estado en torno a la recuperación de la integridad territorial argentina.