En diálogo con FM La Isla, Calderón se refirió primero al conflicto que atraviesa el Hotel Atlántida de Río Grande, donde trabajadores vienen reclamando por demoras reiteradas en el pago de salarios.
Según explicó, la situación se arrastra desde hace varios meses y afecta a más de 30 empleados vinculados tanto al área hotelera como gastronómica.
“Uno trata de entender al empresario porque está complicado para todos, pero el trabajador tiene que cobrar. La gente tiene que pagar alquiler, tarjeta, vivir. Hay cosas que no esperan”, sostuvo.
Desde el gremio indicaron que mantuvieron reuniones con el propietario del establecimiento, quien asumió el compromiso de avanzar con la regularización de los pagos entre los próximos días.
Sin embargo, Calderón advirtió que el conflicto puntual del Atlántida refleja una problemática más amplia que afecta al conjunto del sector.
En relación con Ushuaia, el dirigente señaló que la última temporada turística dejó números muy por debajo de lo esperado y aseguró que la contratación de personal temporario prácticamente desapareció.
“Llegamos a tener una pérdida de más del 90% de los trabajadores de temporada. Es histórico. Hoteles que duplicaban personal en temporada este año incorporaron uno o dos trabajadores como mucho”, afirmó.
Además, expresó preocupación por el aumento de costos vinculados a servicios e impuestos, especialmente en un contexto de menor movimiento turístico.
Para Calderón, el impacto sobre el empleo ya es visible y se profundiza con medidas que, según cuestionó, generan mayor flexibilización laboral.
También mencionó casos de establecimientos que evalúan cierres o esquemas de desvinculación con pagos financiados, algo que desde el sindicato observan con preocupación.
Consultado sobre el panorama en Río Grande, el dirigente fue categórico: “Está devastado”.
En ese sentido, indicó que uno de los sectores históricamente más fuertes dentro del convenio gastronómico, vinculado a cocineros de fábrica, campo y privados, sufrió una caída superior al 70% en cantidad de trabajadores.
“Llegamos a tener casi mil compañeros en ese sector y hoy quedan menos de 300”, aseguró.
Frente a este escenario, desde UTHGRA señalaron que el trabajo del gremio está enfocado en sostener el empleo y negociar con las empresas para evitar despidos, incluso mediante acuerdos excepcionales.
“Hoy lo que hacemos es tratar de ayudar al empleador para que no despida y sostener los puestos de trabajo. Estamos parchando por todos lados”, resumió Calderón.
Finalmente, reclamó una estrategia más fuerte de promoción turística y cuestionó la falta de políticas nacionales orientadas al sector.
“Ushuaia sigue funcionando por el sello del fin del mundo y por el trabajo que se hizo durante años. Pero hoy no vemos una política nacional que impulse el turismo en Argentina”, expresó.