El desgaste del gobierno de Javier Milei ya no aparece como un dato aislado ni como una oscilación momentánea. La pérdida de confianza social se consolida mes a mes y empieza a mostrar una tendencia sostenida que atraviesa a buena parte de la sociedad argentina.
El último informe del Índice de Confianza en el Gobierno (ICG), elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella, confirmó que en mayo volvió a caer la imagen de la administración nacional. Se trata del sexto retroceso mensual consecutivo y de una señal política cada vez más preocupante para la Casa Rosada.
El estudio ubicó el índice en apenas 1,99 puntos, con una baja respecto de abril y una contracción acumulada del 19,2% en lo que va de 2026. En términos interanuales, la caída ya alcanza el 18,7%.
Los números reflejan un desgaste profundo de la expectativa social que había acompañado al Presidente durante el inicio de su gestión. Hoy, a dos años y medio de mandato, el promedio general de confianza cayó a 2,41 puntos, el registro más bajo desde que Milei llegó al poder.
Aunque el Gobierno insiste en mostrar señales de estabilización macroeconómica y desaceleración inflacionaria, los datos parecen indicar que la situación cotidiana sigue golpeando fuerte en amplios sectores de la población.
El informe muestra que el mayor deterioro aparece justamente en el ítem “Capacidad para resolver los problemas del país”, que cayó un 5,6% y alcanzó su peor nivel desde el inicio de la gestión libertaria.
La percepción sobre la “Preocupación por el interés general” también retrocedió, al igual que la valoración sobre la honestidad del Gobierno.
Detrás de esos números aparece una realidad que cada vez pesa más: caída del consumo, pérdida de empleo, ajuste sobre jubilaciones, paralización de obra pública y un deterioro sostenido del poder adquisitivo.
La promesa de que “el sacrificio iba a valer la pena” empieza a mostrar límites frente a una sociedad que no encuentra mejoras concretas en su vida diaria.
Uno de los datos más llamativos del relevamiento es dónde se produce la caída más pronunciada.
El segmento de entre 30 y 49 años registró un derrumbe del 11,3% en los niveles de confianza. Se trata del núcleo de trabajadores activos, familias y sectores medios que hoy enfrentan aumentos constantes, salarios retrasados y un mercado laboral cada vez más inestable.
También cayó la confianza entre los jóvenes de 18 a 29 años, un sector que había acompañado masivamente a Milei en las elecciones presidenciales.
En cambio, los mayores de 50 años mostraron una leve mejora en su percepción sobre el Gobierno.
Otro dato político relevante del informe es la comparación histórica.
Según la Universidad Torcuato Di Tella, el nivel actual de confianza es prácticamente igual al que tenía el gobierno de Mauricio Macri en el mismo tramo de gestión.
La diferencia es mínima: apenas un 2,6% por encima del nivel actual de Milei.
La comparación no es menor. El macrismo también atravesó un proceso de deterioro acelerado luego de aplicar políticas de ajuste, caída salarial y pérdida de poder de compra. Hoy, muchos indicadores sociales y económicos vuelven a mostrar señales similares.
El informe también refleja diferencias geográficas.
El Gran Buenos Aires volvió a posicionarse como la región con menor nivel de respaldo al Gobierno nacional, mientras que la Ciudad de Buenos Aires mostró una leve mejora.
El interior del país continúa siendo el territorio donde Milei conserva mayores niveles de apoyo, aunque los números generales también muestran una tendencia descendente.
El relevamiento fue realizado sobre 1.000 casos en 39 localidades de todo el país entre el 4 y el 19 de mayo.
La conclusión empieza a ser evidente: mientras el Gobierno profundiza el ajuste y apuesta a sostener el rumbo económico sin cambios, la confianza social continúa deteriorándose y el desgaste político deja de ser una advertencia para transformarse en una tendencia concreta.