Durante una entrevista radial en FM Provincia, Guglielmi explicó que el hospital atraviesa una situación crítica marcada por la caída del aporte estatal destinado al funcionamiento y por el fuerte incremento de las deudas acumuladas por las obras sociales.
“Hoy el hospital prácticamente se está financiando solo. Estamos haciendo magia para comprar jeringas, medicación, gasas y todos los insumos necesarios para seguir funcionando”, sostuvo.
El director aclaró además que el conflicto salarial que mantienen trabajadores de la salud con el Gobierno provincial no depende de la conducción hospitalaria. Remarcó que la gestión administra recursos, compras e incorporación de personal, pero que los aumentos salariales son una decisión exclusiva del Ejecutivo.
En relación con el funcionamiento económico del hospital, explicó que el modelo de autogestión se sostiene con dos fuentes principales: el aporte del Tesoro provincial y el recupero por prestaciones a obras sociales. Según indicó, el problema actual es que el respaldo estatal disminuyó y muchas obras sociales dejaron de cumplir con los pagos.
“Antes el aporte del Tesoro permitía sostener gran parte del sistema. Hoy ese aporte es mínimo o casi nulo, y el hospital tuvo que salir a recaudar mucho más para poder seguir comprando insumos”, afirmó.
Uno de los datos más preocupantes que reveló fue el volumen de deuda acumulada.
“La deuda total ronda los 10 mil millones de pesos. Es prácticamente el equivalente al presupuesto anual del hospital para funcionar con todos los insumos durante un año”, advirtió.
También cuestionó la situación de algunas obras sociales que mantienen importantes pasivos mientras continúan ampliando infraestructura o derivando prestaciones.
Según explicó, el hospital está obligado a atender urgencias y emergencias independientemente de la cobertura del paciente, aunque muchas veces esos costos después no logran recuperarse.
“La vida está primero. Si llega un paciente de emergencia, se atiende igual. El problema es que muchas veces ese dinero después no vuelve al hospital y eso termina afectando la calidad de atención para todos”, señaló.
Finalmente, Guglielmi sostuvo que el aumento de la demanda en consultorios también refleja el deterioro del sistema de cobertura médica.
“Cada vez más personas recurren al sistema público porque pierden prestaciones o directamente se quedan sin cobertura. El hospital sigue respondiendo, pero necesitamos que el sistema funcione de manera equilibrada para poder sostener la calidad de atención”, concluyó.