La creciente incertidumbre que rodea al futuro de la actividad petrolera en Tierra del Fuego sumó este lunes una nueva voz de peso. El intendente de Río Grande, Martín Perez, expresó públicamente su preocupación por la situación que atraviesan cientos de trabajadores del sector y reclamó que cualquier decisión vinculada a Terra Ignis y Velitec tenga como eje central la defensa del empleo fueguino.
La posición del jefe comunal surge luego de la presentación realizada por el Sindicato de Petróleo y Gas Privado ante la Legislatura Provincial, donde se alertó sobre el posible impacto laboral que podrían generar los cambios en la operación de áreas hidrocarburíferas.
Según el planteo gremial, de una dotación activa de 505 trabajadores pertenecientes a empresas contratistas de la cuenca fueguina, apenas 260 serían absorbidos dentro del nuevo esquema operativo. El dato encendió las alarmas en el sector, ya que dejaría afuera a casi la mitad de los trabajadores actualmente vinculados a la actividad.
Pero la preocupación no termina allí. El sindicato también advirtió sobre la posibilidad de nuevos recortes que podrían afectar a otros 180 empleados, profundizando un escenario de incertidumbre para cientos de familias de Río Grande.
Ante este panorama, Perez tomó contacto directo con el secretario general del Sindicato de Petróleo y Gas Privado, Luis Sosa, para interiorizarse sobre la situación y expresar el acompañamiento del Municipio a los trabajadores.
“A partir de la nota presentada por el Sindicato de Petróleo y Gas Privado ante la Legislatura, me comuniqué con su secretario general, Luis Sosa, para expresarle mi preocupación y ponerme a disposición ante la situación que hoy atraviesan los trabajadores del sector”, señaló el Intendente.
La definición no es menor. Río Grande mantiene una histórica relación con la actividad hidrocarburífera, una de las principales fuentes de empleo privado de calidad de la provincia y un sector clave dentro de la matriz productiva local.
Por eso, Perez planteó que el debate no puede limitarse únicamente a cuestiones empresariales o administrativas, sino que debe contemplar el impacto social y económico que tendría una reducción significativa de puestos laborales.
En sus declaraciones, el Intendente dejó en claro cuál considera que debe ser el límite de cualquier proceso de reorganización del sector.
“Tierra del Fuego necesita sostener su producción energética, pero ninguna decisión puede avanzar poniendo en riesgo el empleo. Defender el trabajo fueguino debe ser la prioridad”, afirmó.
La frase resume una preocupación que empieza a extenderse más allá del ámbito gremial. La eventual pérdida de cientos de puestos de trabajo tendría un efecto directo sobre la economía de Río Grande, en un contexto donde distintos sectores productivos ya enfrentan dificultades derivadas de la situación económica nacional.
Más allá de la discusión puntual sobre Terra Ignis y Velitec, el conflicto abre interrogantes sobre el rumbo de una actividad considerada estratégica para el desarrollo provincial.
La industria hidrocarburífera no sólo genera empleo directo, sino que moviliza contratistas, comercios, servicios, transporte y una amplia cadena económica que depende de la continuidad de la producción.
Por eso, desde distintos sectores se sigue con atención el desenlace de una situación que podría redefinir parte del futuro energético y laboral de Tierra del Fuego.
“Vamos a acompañar todos los esfuerzos necesarios para resguardar las fuentes laborales y sostener una actividad estratégica para Río Grande. Nuestra ciudad es hidrocarburífera, da trabajo y se fortalece con el trabajo de los petroleros”, remarcó Perez.
Mientras crece la preocupación entre los trabajadores y sus familias, el debate ya se instaló en la agenda política fueguina. Lo que está en juego no es solamente una transferencia operativa, sino el futuro de cientos de empleos y de una actividad que forma parte de la identidad productiva de Río Grande.