Uno de los aspectos más relevantes de la audiencia fue el cambio de postura de la Fiscalía respecto de la acusación inicial. El fiscal Ariel Pinno sostuvo que las pruebas producidas durante el debate no permitieron acreditar que el imputado hubiera actuado con intención de matar a la víctima, requisito indispensable para sostener la figura de tentativa de homicidio.
Por ese motivo, solicitó que el hecho sea recalificado como abuso de arma y requirió una condena de 3 años de prisión de cumplimiento efectivo para el acusado.
Por su parte, la defensora particular Adriana Varisco pidió la absolución de su asistido. Durante su alegato remarcó que persisten más dudas que certezas sobre la autoría del hecho y subrayó que el arma presuntamente utilizada nunca fue hallada durante la investigación.
La letrada argumentó que la ausencia de pruebas concluyentes obliga a aplicar el principio de duda razonable en favor del imputado y sostuvo que no existen elementos suficientes para dictar una condena.
No obstante, de manera subsidiaria y para el caso de que el Tribunal considere acreditada la responsabilidad penal de su defendido, Varisco solicitó la aplicación de una pena de un año de prisión.
Tras escuchar a ambas partes, el Tribunal integrado por Juan José Varela, en carácter de presidente, junto a las vocales Verónica Marchisio y Natalia Buitrago, resolvió pasar a un cuarto intermedio hasta el próximo jueves.
En esa última audiencia, el imputado tendrá la oportunidad de pronunciar sus últimas palabras ante los jueces, tras lo cual el Tribunal dará a conocer el veredicto que definirá su situación judicial.
La expectativa está centrada ahora en determinar si los magistrados coinciden con el planteo de la Fiscalía y encuadran el hecho como abuso de arma o si, por el contrario, hacen lugar a los argumentos de la defensa y disponen la absolución del acusado.