En una entrevista en FM Aire Libre, el dirigente sindical realizó una de las afirmaciones más contundentes desde que comenzó el conflicto vinculado a la transición operativa de los yacimientos hacia Velitec y Terra Ignis.
“Había gente de más, había gente de más”, sostuvo Sosa al ser consultado sobre las denuncias de sobrecontratación y presuntas irregularidades en los contratos que operaban bajo la órbita de YPF.
El gremialista explicó que esa situación ya había sido advertida por el sindicato meses atrás y recordó que durante una asamblea realizada en marzo había planteado públicamente la necesidad de revisar la estructura laboral existente.
“YPF tenía sobrada cantidad de trabajadores. No estoy en contra de eso, pero también tenemos que ser sinceros con los trabajadores”, afirmó.
Sin embargo, aclaró que una cosa es reconocer que existían contratos que excedían las necesidades operativas y otra muy distinta aceptar una reducción masiva de personal durante el proceso de transición.
Sosa también buscó aclarar una cuestión que generó fuertes debates en los últimos días.
Según señaló, Velitec no ejecutó despidos masivos desde que comenzó a intervenir en las áreas transferidas por YPF.
“Velitec no despidió a nadie hasta hoy. Lo que hubo fueron 150 compañeros que arreglaron económicamente y solamente diez despidos”, aseguró.
No obstante, advirtió que la preocupación del sindicato surge porque las empresas habrían planteado nuevas reducciones de personal.
“Ellos quieren llegar a formalizar algunos despidos y eso se lo rechacé de una sola manera. Señores, no me junto con ustedes a hablar si llega a haber despidos”, relató.
A partir de esa postura, el gremio decidió avanzar con medidas de fuerza y movilizaciones para presionar en las negociaciones.
El dirigente confirmó que una de las discusiones más tensas gira en torno a la intención empresaria de reducir la cantidad de trabajadores vinculados a la operación.
Según explicó, Velitec y Terra Ignis pretendían avanzar con la baja de 168 trabajadores, algo que fue rechazado de plano por la organización sindical.
“No lo vamos a permitir”, respondió cuando fue consultado sobre la posibilidad de aceptar ese esquema.
En paralelo, relató que durante una reunión realizada en el Ministerio de Trabajo surgió otro punto de conflicto.
De acuerdo con Sosa, de un grupo de 33 trabajadores cuyo traspaso estaba en discusión, las empresas pretendían incorporar solamente a 23.
“Nos quisieron hacer entrar 23 y dijimos que ningún trabajador va a pasar si no pasan todos”, aseguró.
Por ese motivo, el sindicato se negó a firmar el acuerdo y mantuvo abiertas las medidas de presión.
Actualmente, unos 280 trabajadores continúan desempeñándose en los yacimientos mientras avanzan las negociaciones.
Sosa indicó que la situación se mantiene en una tensa calma y que el futuro dependerá de las decisiones que adopten Velitec y Terra Ignis durante los próximos días.
“Hoy está normal, pero depende del acuerdo que tengamos con la gente de Velitec y Terra Ignis”, señaló.
El líder petrolero insistió en que el objetivo del sindicato es garantizar que los trabajadores que sean absorbidos por las nuevas operadoras mantengan intactas sus condiciones laborales.
“Cuando se traspasa personal se tiene que respetar la antigüedad, la categoría y todos los derechos adquiridos”, remarcó.
Las declaraciones de Sosa tuvieron especial repercusión porque coinciden parcialmente con cuestionamientos que desde distintos sectores vienen realizando sobre el funcionamiento de las contratistas durante la etapa de YPF.
El dirigente admitió que existían empresas con varios contratos realizando tareas similares y que la estructura operativa había crecido más allá de las necesidades reales.
“Había contratos que tendrían que haber sido uno o dos y tenían ocho. Todo eso es gente de más, o contratos que no respondían a la necesidad real”, manifestó.
Aun así, defendió la postura del sindicato y sostuvo que los trabajadores no pueden convertirse en la variable de ajuste de un proceso de reorganización que, según afirmó, fue heredado de la gestión anterior.
Mientras continúan las negociaciones, el conflicto petrolero sigue abierto y el gremio ya dejó en claro que no aceptará acuerdos parciales ni reducciones de personal que impliquen dejar trabajadores fuera de la actividad.