El director de Epidemiología y Salud Ambiental de la provincia, Juan Petrina, explicó en la TV Pública, que el caso comenzó a investigarse luego de la notificación realizada por el Hospital Regional Ushuaia sobre un paciente con un cuadro clínico altamente compatible con triquinosis y antecedentes de consumo de carne de cerdo y productos derivados.
A partir de esa alerta, se puso en marcha el protocolo correspondiente y se realizaron entrevistas epidemiológicas para identificar posibles contactos y alimentos consumidos. La investigación permitió determinar que los afectados habían participado de un encuentro familiar donde compartieron una misma comida.
De las diez personas que asistieron al almuerzo, ocho desarrollaron síntomas compatibles con triquinosis, mientras que una de ellas debió permanecer internada durante algunos días. Actualmente todos los pacientes evolucionan favorablemente y continúan con tratamiento antiparasitario de manera ambulatoria.
Petrina aclaró que, si bien los indicios clínicos son contundentes, los casos continúan siendo considerados sospechosos porque aún resta la confirmación definitiva por parte del Instituto Malbrán, encargado de determinar el agente etiológico específico.
En paralelo, personal de Epidemiología y organismos de control realizaron inspecciones para intentar identificar el origen del contagio. Según indicó el funcionario, las personas afectadas informaron los lugares donde habían adquirido los alimentos consumidos.
Las inspecciones no detectaron irregularidades en los comercios señalados, donde los productos contaban con rótulos, certificaciones y procedencia legal, aunque igualmente se dio intervención a Bromatología municipal para profundizar las verificaciones.
Frente a esta situación, desde Salud insistieron en la necesidad de extremar las medidas de prevención. La triquinosis es una enfermedad parasitaria que se transmite principalmente por el consumo de carne de cerdo cruda o insuficientemente cocida.
Las autoridades recordaron que la carne debe alcanzar una temperatura mínima de 70 grados en su interior para eliminar cualquier posibilidad de supervivencia del parásito, evitando consumir productos que mantengan jugos rosados o partes crudas.
Además, advirtieron sobre los riesgos asociados a la elaboración casera de embutidos y chacinados sin controles sanitarios.
“Cuando se trata de faenas domiciliarias o chacinados caseros cuyo origen se desconoce, existe un riesgo mayor de contagio”, señaló Petrina, quien recomendó adquirir salamines, jamones crudos, bondiolas y otros productos similares únicamente en establecimientos habilitados y con etiquetado oficial que garantice los controles correspondientes.
Mientras se esperan los resultados de laboratorio, el Ministerio de Salud continúa monitoreando la situación y realizando el seguimiento de todas las personas vinculadas al evento familiar donde se habría originado el presunto brote.