Lejos de una transición ordenada, la elección de autoridades terminó con una Federación partida en dos bloques, cuestionamientos asentados en el propio acta de la asamblea y dirigentes que ya trabajan en una presentación formal para denunciar presuntas irregularidades en el proceso que consagró a José Ramón "Tío" Fuenzalida como nuevo presidente de la Federación Fueguina de Fútbol de Salón.
Las diferencias venían creciendo desde varias semanas antes de la asamblea. Diversos clubes cuestionaban la forma en que Andrade buscaba definir su sucesión al frente de la institución y advertían sobre la falta de consenso en torno a los nombres que impulsaba la conducción saliente.
Inicialmente, la candidata promovida por la conducción saliente era Stella Maris Martínez, integrante de O'Higgins y parte de la comisión directiva que finalizaba su mandato. La propuesta generó resistencia en distintos sectores y terminó profundizando una grieta que ya se venía gestando entre las instituciones afiliadas.
Ante esa situación, varios clubes comenzaron a reunirse para conformar un espacio alternativo y presentar una propuesta diferente para conducir la Federación. Con el paso de las semanas, la disputa interna fue creciendo hasta convertirse en una verdadera pulseada política.
Las reuniones entre dirigentes se multiplicaron y rápidamente quedaron conformados dos bloques claramente diferenciados. Por un lado se alinearon los clubes que respaldaban la continuidad del sector conducido por Andrade y, por el otro, las instituciones que impulsaban un cambio de conducción. La tensión fue escalando hasta llegar a la asamblea con un escenario de máxima paridad y un clima cargado de desconfianza.
A pocos días de la elección, el oficialismo modificó su estrategia y dejó de impulsar la candidatura de Stella Maris Martínez para respaldar finalmente a José Ramón "Tío" Fuenzalida. Sin embargo, el cambio de nombres no logró desactivar el conflicto y las diferencias llegaron intactas al día de la votación.
Lo que ocurrió dentro del Club San Martín terminó confirmando todos los temores de los sectores enfrentados.
Los primeros cruces comenzaron apenas iniciada la asamblea. Dirigentes presentes cuestionaron la decisión de Andrade de designar directamente a los firmantes del acta sin someter esa determinación a votación de los clubes presentes. Según sostienen varios representantes, esa resolución debía ser definida por la propia asamblea y no por quien conducía la reunión.
A ello se sumaron reclamos vinculados a la documentación administrativa y al tratamiento de los balances. Algunos clubes sostuvieron que la información contable no fue puesta a disposición en tiempo y forma y cuestionaron la manera en que se intentó avanzar con ese punto del orden del día.
Pero el momento más conflictivo de la noche llegó cuando se procedió a la elección presidencial.
La votación reflejó exactamente la división que atravesaba a la Federación.
Cinco clubes respaldaron la candidatura de José Ramón "Tío" Fuenzalida: Real Madrid, O'Higgins, San Martín, Progreso Petrolero y Cóndor.
Del otro lado, cinco instituciones apoyaron la candidatura de Gustavo Thione: Sportivo, Pingüino, QRU, Orbal y 9 de Octubre de Tolhuin.
El resultado fue un empate absoluto: cinco votos para Fuenzalida y cinco votos para Thione
Fue entonces cuando se produjo el episodio que terminó desatando el escándalo.
Según consta en las observaciones incorporadas al acta y en los testimonios de varios dirigentes, Andrade decidió desempatar la elección e inclinar el resultado a favor de Fuenzalida.
La decisión provocó una inmediata reacción de los clubes que acompañaban a Tioni. Los reclamos comenzaron a escucharse desde distintos sectores del salón y varios dirigentes exigieron que se leyera el estatuto para determinar si la presidenta de la asamblea tenía facultades para definir una elección presidencial mediante un voto de desempate.
Sin embargo, lejos de descomprimirse, la situación se volvió cada vez más tensa.
Representantes de distintos clubes aseguran que intentaron intervenir para plantear objeciones reglamentarias y discutir la interpretación del estatuto, pero sostienen que no pudieron desarrollar plenamente sus argumentos porque Andrade mantuvo el control absoluto de la conducción de la reunión.
Las críticas apuntan a que durante buena parte de la asamblea la presidenta monopolizó el uso del micrófono, mientras desde distintos sectores se reclamaba la palabra para cuestionar el procedimiento utilizado. Según relataron varios dirigentes, los pedidos para debatir el estatuto y revisar el mecanismo de desempate fueron desestimados mientras la reunión continuaba avanzando.
Los cuestionamientos también apuntan a la forma en que se dirigió a algunos representantes de los clubes. Dirigentes consultados describieron un clima de tensión permanente, denuncian malos tratos y aseguran que predominó una actitud confrontativa que impidió un debate normal dentro de la asamblea.
Mientras algunos reclamaban que se respetara estrictamente el estatuto, otros intentaban plantear observaciones sobre distintos puntos administrativos. Sin embargo, sostienen que la conducción continuó adelante sin abrir una instancia real de discusión sobre los cuestionamientos formulados.
La tensión siguió creciendo durante el resto de la noche.
Incluso hubo cargos que fueron ofrecidos a representantes de instituciones opositoras y que terminaron siendo rechazados, obligando a reformular parte de la integración de la nueva comisión directiva antes de completar la elección.
Las observaciones asentadas en el acta también incluyen cuestionamientos vinculados a la convocatoria, la notificación a los asociados, la disponibilidad de balances y el procedimiento utilizado para resolver la votación presidencial.
Pese a todos los reclamos, la nueva conducción quedó conformada con José Ramón "Tío" Fuenzalida como presidente para el período 2026-2028.
Sin embargo, la elección está lejos de haber cerrado la crisis.
Dirigentes de distintos clubes ya trabajan en una presentación formal para solicitar la revisión de lo ocurrido durante la asamblea y determinar si el procedimiento utilizado para elegir autoridades se ajustó a las normas estatutarias vigentes.
De esta manera, la salida de Gladis Andrade de la presidencia de la Federación Fueguina de Fútbol de Salón terminó marcada por denuncias, cuestionamientos y una profunda fractura interna que hoy mantiene dividido al futsal provincial.
Lo que debía ser una simple renovación de autoridades en el Club San Martín terminó transformándose en uno de los mayores conflictos institucionales que haya atravesado la Federación en los últimos años. Y todo indica que la historia recién comienza.