Lo que comenzó como una preocupación recurrente entre vecinos del barrio Procrear de Ushuaia hoy amenaza con transformarse en un problema de seguridad pública de mayor magnitud.
Durante los últimos meses se multiplicaron las advertencias por desprendimientos de tierra y rocas en sectores ubicados detrás de algunos edificios del complejo habitacional. Los episodios, que inicialmente parecían aislados, comenzaron a repetirse con mayor frecuencia y generaron un creciente estado de inquietud entre las familias que residen en el lugar.
La preocupación alcanzó un nuevo nivel luego de que la administración fiduciaria del complejo solicitara formalmente la intervención del Concejo Deliberante y del Municipio para evaluar la situación y avanzar en medidas preventivas.
Según consta en la documentación presentada ante las autoridades, los vecinos vienen observando desde hace tiempo desprendimientos de material provenientes de los taludes ubicados detrás de las viviendas.
La situación se habría agravado durante los procesos de deshielo y volvió a generar preocupación tras las lluvias registradas en los últimos meses.
Para analizar el fenómeno se realizó una evaluación técnica especializada que concluyó que algunos sectores presentan condiciones de inestabilidad significativas.
El informe advierte que la combinación de lluvias, infiltración de agua, erosión y los ciclos de congelamiento y descongelamiento característicos del clima fueguino están acelerando el deterioro natural de los taludes.
Uno de los aspectos más preocupantes del estudio es la constatación de caída de bloques rocosos y sedimentos en sectores próximos a viviendas y estacionamientos.
Los especialistas documentaron la presencia de piedras de entre 20 y 35 centímetros de diámetro que superan los 20 kilogramos de peso, algunas de las cuales habrían alcanzado distancias cercanas a los cinco metros desde la base del talud.
Además se identificaron procesos activos de erosión, formación de surcos por escurrimiento superficial, flujos de barro, saturación de sedimentos y potenciales deslizamientos de tierra.
La principal preocupación radica en que estos fenómenos podrían afectar directamente a personas, vehículos e infraestructura ubicada en las zonas más próximas a las laderas.
Frente a este escenario, los residentes y administradores del complejo consideran que las soluciones exceden las posibilidades económicas de los propietarios y requieren intervención estatal.
Entre las alternativas analizadas aparecen la construcción de sistemas de contención, gaviones y obras de ingeniería destinadas a estabilizar los sectores más comprometidos y evitar nuevos desprendimientos.
También se plantea la necesidad de canalizar adecuadamente el agua que actualmente se infiltra en distintos puntos del terreno y acelera los procesos de erosión.
Por el momento no se registraron personas lesionadas ni daños de gravedad, pero quienes viven en el sector advierten que el problema no puede seguir postergándose.
La preocupación ya no gira únicamente en torno a los desprendimientos observados hasta ahora, sino a la posibilidad de que un evento de mayor magnitud ocurra en una zona densamente habitada.
Mientras se aguarda una respuesta institucional, el reclamo de los vecinos apunta a una premisa simple: actuar antes de que el problema se convierta en una tragedia.
Fuente periodística: Informante.com.ar, a partir de la presentación realizada por la administración fiduciaria del Fideicomiso Procrear Ushuaia y del informe técnico elaborado por la geóloga Cristina San Martín, investigadora del Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC).