La estrategia fue impulsada desde el propio bloque libertario, con la conducción de su jefa de bancada, Patricia Bullrich, quien ordenó a sus senadores mantenerse de pie y no habilitar el quórum reglamentario. La decisión fue acompañada por aliados de la UCR y algunos espacios provinciales, consolidando una jugada que, en los hechos, terminó por vaciar el recinto.
“Los que venían con un proyecto de interpelación eran el kirchnerismo. Tendrían que haber garantizado el número pero no se sentaron”, justificó Bullrich ante la prensa acreditada en el Senado. En la misma línea, agregó: “¿Por qué vamos a darlo nosotros y someternos a que los corruptos más grandes de la historia se pasen horas? Querían socavar al Gobierno y se pusieron en falta ellos”.
Del otro lado del tablero, el peronismo explicó su ausencia como una respuesta al cambio en las condiciones de tratamiento impulsado días atrás, que modificó el criterio para habilitar el debate sobre tablas de la interpelación, además de su rechazo al proyecto de propiedad privada, que elimina restricciones para la compra de tierras por parte de extranjeros.
La sesión caída dejó además en pausa una agenda legislativa que incluía la discusión de siete pliegos judiciales, entre ellos el del camarista Víctor Pesino, en un contexto donde cada votación se ha convertido en un campo de disputa política directa.
Pero el trasfondo del episodio excede lo estrictamente parlamentario. En los pasillos del Congreso, distintos sectores interpretan la maniobra como una decisión política orientada a descomprimir la presión sobre el entorno del Gobierno y, particularmente, sobre el funcionario nacional Manuel Adorni, cuyo rol viene siendo objeto de fuertes tensiones y pedidos de explicaciones en la oposición.
Desde sectores opositores y bloques dialoguistas se señala que la caída de la sesión termina, en los hechos, por dilatar definiciones incómodas para el oficialismo y reubicar la discusión en comisiones, donde el tratamiento es más lento y menos expuesto. “Ni La Libertad Avanza ni el kirchnerismo dieron quórum para tratar nuestro proyecto de interpelación a Manuel Adorni. Vamos a seguir insistiendo para que los argentinos tengan las explicaciones que merecen”, cuestionaron desde el PRO tras la frustrada jornada.
En paralelo, el oficialismo logró, como gesto de apertura parcial, habilitar el funcionamiento de la Comisión de Asuntos Constitucionales, que se reunirá el próximo miércoles para continuar el análisis de los pedidos de interpelación y moción de censura.
Con este nuevo capítulo, el Senado vuelve a quedar atrapado en una dinámica de bloqueos cruzados, donde las estrategias para evitar el avance del adversario terminan paralizando la propia agenda legislativa. En ese tablero, cada movimiento deja efectos políticos inmediatos y reabre la disputa por el control de la narrativa institucional en un Congreso cada vez más fragmentado.