En diálogo con FM La Isla, la funcionaria municipal analizó los preocupantes indicadores relacionados con el suicidio y remarcó que se trata de una problemática mundial que también atraviesa a Río Grande, una ciudad caracterizada históricamente por contar con una población mayoritariamente joven.
Manavela recordó que la preocupación por los suicidios en adolescentes y jóvenes fue uno de los principales motivos que impulsó la creación de la Dirección de Salud Mental en 2020.
“La problemática del suicidio en jóvenes fue uno de los temas fundantes de la Dirección. Desde el inicio existió una preocupación muy grande por lo que estaba pasando con esta población”, explicó.
La profesional indicó que las estadísticas muestran una mayor incidencia de suicidios entre personas de 15 a 34 años y señaló que las características demográficas de Río Grande hacen que esta situación tenga un fuerte impacto en la comunidad.
Durante la entrevista, Manavela puso especial énfasis en la pérdida de empleos registrada durante los últimos años en la ciudad y en las consecuencias emocionales que provoca la imposibilidad de acceder o sostener un puesto de trabajo.
“El trabajo sigue siendo uno de los grandes organizadores de la vida de las personas. Cuando se pierde, se afecta nuestra organización cotidiana, nuestra salud mental y nuestro bienestar”, manifestó.
La directora sostuvo que la desaparición de miles de puestos laborales vinculados principalmente con la industria constituye un factor de riesgo de enorme importancia, debido a que incrementa la incertidumbre, la angustia y la vulnerabilidad social.
“La pérdida del trabajo afecta directamente la salud mental y aumenta la vulnerabilidad”, afirmó.
También señaló que una gran cantidad de las personas afectadas por la crisis laboral son hombres, un sector que, según las estadísticas, presenta una mayor incidencia de muertes por suicidio.
Manavela explicó que el Municipio desarrolla diferentes políticas de prevención y promoción, además de brindar asistencia profesional en los centros municipales de salud, los espacios jóvenes y la Casa de Jóvenes.
Según detalló, el objetivo principal es intervenir de manera temprana sobre aquellos factores que pueden desencadenar situaciones de mayor gravedad.
Entre las acciones municipales mencionó los talleres realizados en jardines, escuelas primarias y colegios secundarios para abordar problemáticas como la convivencia, la violencia y el bullying.
“El suicidio es siempre el evento más grave, pero existen instancias previas en las que podemos intervenir. Allí es donde debemos concentrar nuestros esfuerzos”, expresó.
La funcionaria explicó que el bullying puede convertirse en un factor desencadenante, especialmente durante la adolescencia, por lo que trabajar sobre estas situaciones también representa una forma concreta de prevención.
Además, destacó los cursos abiertos a la comunidad para brindar herramientas que permitan reconocer señales de alerta, saber cómo actuar y conocer los lugares a los que se puede recurrir para solicitar ayuda.
“Democratizar la información también es una manera de cuidar a la comunidad”, sostuvo.
Manavela también rechazó los discursos que califican a las nuevas generaciones como débiles o incapaces de tolerar el fracaso y advirtió que este tipo de expresiones pueden convertirse en una forma de violencia hacia los adolescentes.
Explicó que la adolescencia representa naturalmente una etapa de transformación, construcción de identidad y mayor fragilidad, por lo que los adultos y las instituciones deben asumir la responsabilidad de acompañar ese proceso.
“Hay que tener cuidado con que esa idea de que los jóvenes son más frágiles no se convierta en violencia etaria”, manifestó.
En ese sentido, consideró que muchas veces la fragilidad se encuentra en el mundo adulto y en las instituciones que no están logrando contener, acompañar ni brindar expectativas de futuro.
“Las políticas públicas y los adultos tenemos que acompañar para que ese proceso se transite de la mejor manera posible. Sin embargo, muchas veces se hace poco y no se escuchan discursos amorosos, tiernos o que amparen”, cuestionó.
La directora destacó que el área municipal pasó de contar con cuatro profesionales al momento de su creación a tener actualmente más de veinte trabajadores especializados, lo que permitió ampliar la atención y desarrollar nuevas estrategias destinadas a niños, adolescentes, adultos y personas mayores.
“De ninguna manera podemos caer en el desaliento. Tenemos la responsabilidad de sostener, planificar y trabajar para cuidar a los demás”, expresó.
Finalmente, Manavela remarcó que la prevención requiere del compromiso de toda la sociedad y de un trabajo articulado entre instituciones educativas, deportivas, culturales, religiosas y comunitarias.
“Nuestra convicción es que las salidas son siempre colectivas. Nadie se salva solo y el cuidado de la salud mental debe construirse junto a otros”, concluyó.