La profesional integró, junto con otros especialistas, una mesa de trabajo desarrollada en el marco de una diplomatura sobre gobiernos locales impulsada por la Universidad Nacional de Tierra del Fuego y la Municipalidad de Ushuaia.
El equipo se concentró en elaborar una propuesta metodológica que permita definir qué modelo de ciudad se pretende construir, analizar los recursos disponibles y establecer acciones concretas para ordenar el desarrollo urbano.
“Tenemos que proyectar qué tipo de ciudad queremos y hacia dónde vamos”, sostuvo García Álvarez. Explicó que cualquier proceso de planificación debe comenzar con un diagnóstico profundo sobre la situación de los servicios, la movilidad, la vivienda, el ambiente y la infraestructura.
La arquitecta consideró que Ushuaia no necesariamente necesita continuar expandiendo sus límites, sino que primero debe revisar cómo utiliza los espacios y recursos existentes.
“No es que necesitamos expandirnos tanto. Hay una demanda, pero también existe una mala utilización de los recursos que tenemos”, afirmó.
En ese sentido, planteó que gran parte de las nuevas construcciones se encuentran orientadas hacia el turismo, mientras que las necesidades de quienes viven permanentemente en la ciudad quedan relegadas.
“Se enfoca mucho en el turismo y no tanto en las personas que vivimos acá. Estamos perdiendo calidad de vida”, remarcó.
Entre las principales problemáticas mencionó los cortes de energía eléctrica, las limitaciones en los servicios sanitarios y de agua, la falta de estacionamientos, el tránsito vehicular y la construcción en sectores ambientalmente sensibles.
García Álvarez cuestionó que se pretenda incorporar nuevas áreas urbanas cuando la infraestructura actual presenta serias dificultades para abastecer a los barrios existentes.
“¿Nos conviene expandirnos cuando la electricidad no puede abastecer lo que ya tenemos y se corta la luz cada tanto? Primero debemos analizar si no es mejor fortalecer lo existente”, expresó.
También advirtió que el Código de Planeamiento Urbano quedó desactualizado debido a la acumulación de ordenanzas, excepciones y modificaciones que no fueron incorporadas de manera ordenada a la normativa principal.
“El código quedó obsoleto. Hay tantas ordenanzas posteriores que los profesionales debemos buscar y analizar permanentemente cuáles siguen vigentes y cuáles fueron reemplazadas”, explicó.
La arquitecta sostuvo que esta fragmentación normativa dificulta el trabajo profesional y favorece un crecimiento urbano basado en excepciones, sin una mirada integral sobre las consecuencias para la ciudad.
El diagnóstico también incluyó los riesgos ambientales y de seguridad. García Álvarez recordó que Ushuaia está ubicada en una zona sísmica y señaló que existen construcciones sobre turba, sectores afectados por la extracción de árboles y áreas con riesgo de incendios.
Además, puso el foco sobre la ubicación de instalaciones potencialmente peligrosas dentro del entramado urbano, como los tanques de combustible de la planta Orión y estaciones de servicio próximas a escuelas, hospitales y clínicas.
“Tenemos estaciones de servicio en medio de la ciudad, una frente a una escuela y otra a pocas cuadras del hospital y de la clínica. Si ocurre algo, se puede comprometer seriamente el sistema de salud”, alertó.
La profesional mencionó además la especulación inmobiliaria y el crecimiento de los alquileres como consecuencias de la falta de una política territorial clara.
“Los alquileres se vuelven cada vez más caros y muchas personas no pueden acceder a una vivienda. Hay problemas sociales, económicos, ambientales, urbanos y de gobernanza que deben abordarse de manera conjunta”, sostuvo.
García Álvarez indicó que la planificación no debe quedar únicamente en manos de arquitectos e ingenieros, sino que requiere la participación de organismos públicos, universidades, instituciones científicas, especialistas ambientales y vecinos.
“La ciudad es un núcleo vivo y está en constante cambio. Lo que proponemos ahora deberá revisarse dentro de tres, cinco o diez años”, manifestó.
Finalmente, insistió en que Ushuaia debe compatibilizar su crecimiento turístico con las necesidades de quienes residen durante todo el año en la capital fueguina.
“El turismo es importante y está muy bien desarrollarlo, pero no podemos perder de vista que nosotros vivimos acá y que la falta de planificación está deteriorando nuestra calidad de vida”, cerró la arquitecta en declaraciones a FM Provincia.