Según informó el portal de noticias Desde las Bases, la secretaria general del Sindicato Obrero de la Industria del Vestido y Afines (SOIVA), Silvia Vidal, aseguró que los responsables de la firma desaparecieron y dejaron a los empleados sin respuestas.
“De Blanco Nieve no hay ninguna novedad porque el dueño desapareció. Se fue el gerente, Recursos Humanos y no apareció nadie, ni siquiera los abogados”, explicó la dirigente sindical.
Ante la falta de interlocutores y la ausencia de una solución empresarial, los trabajadores debieron iniciar acciones judiciales para intentar recuperar el dinero que les corresponde.
Vidal confirmó que se presentó toda la documentación necesaria y se iniciaron los juicios laborales, debido a que el personal quedó sin cobrar absolutamente nada después del cierre de la fábrica.
La situación económica llegó a ser tan crítica que, durante los últimos meses de actividad, los propios operarios debieron recurrir a la venta del stock disponible para poder sostenerse.
Durante dos meses, los trabajadores se pagaron sus propios salarios con el dinero obtenido por la venta de sábanas, sin que la patronal aportara fondos para cubrir las remuneraciones.
Actualmente, todos los exempleados de Blanco Nieve mantienen sus reclamos dentro del ámbito judicial, aunque hasta el momento ninguno logró cobrar la deuda salarial ni las indemnizaciones.
La situación de la empresa forma parte del grave deterioro que atraviesa la industria del vestido en Tierra del Fuego. De acuerdo con SOIVA, la cantidad de trabajadores comprendidos en el convenio del sector se redujo prácticamente a la mitad durante el último año.
“Ahora no llegamos ni a 70 trabajadores y el año pasado éramos el doble”, advirtió Vidal, quien remarcó que actualmente solo quedan dos empresas de confección en funcionamiento.
Una de ellas es Armavir, que trabaja con niveles bajos de producción y con aproximadamente la mitad del personal que tenía el año pasado. La otra es Sueño Fueguino, donde recientemente se concretaron 13 despidos y la actividad también se encuentra reducida.
Desde el sindicato señalaron que la caída de las ventas, los límites de producción y el cierre de establecimientos provocaron una fuerte pérdida de puestos laborales y un escenario de enorme incertidumbre para las familias textiles.
A pesar del complicado panorama, Vidal sostuvo que el gremio continuará acompañando los reclamos y defendiendo los empleos que todavía permanecen activos.
“Nosotros la vamos a luchar hasta el final, pero la situación está muy complicada”, expresó la representante de SOIVA.