En FM Aire Libre, Bombares explicó que durante las vacaciones de invierno se registró una mejora considerable por el regreso de jóvenes que estudian fuera de la provincia y por el receso de numerosos trabajadores. Sin embargo, aclaró que se trata de un repunte puntual dentro de un año muy complicado para los comerciantes vinculados a la noche.
“Estas últimas dos semanas mejoró muchísimo el trabajo, pero los comerciantes venían muy rezagados desde hace bastante tiempo”, sostuvo. En ese sentido, señaló que la situación económica modificó las prioridades de las familias y que salir a bailar pasó a ocupar un lugar secundario frente a otros gastos esenciales.
Bombares remarcó que la baja no afecta únicamente a los boliches, sino también a restaurantes y comercios en general. “La parte económica es la gran responsable de que haya mermado el trabajo nocturno”, afirmó, y cuestionó las políticas del Gobierno nacional al considerar que la crisis repercutió con fuerza en Tierra del Fuego y en el resto del país.
El dirigente recordó además el cierre de uno de los locales bailables más importantes de Río Grande y sostuvo que los elevados costos dificultan la continuidad de la actividad. “Hoy sostener un boliche pagando alquiler es imposible, porque los alquileres siguen aumentando cada seis meses”, expresó.
A este panorama se suma el crecimiento de las fiestas clandestinas, una situación que genera preocupación dentro del sector. Bombares aseguró que durante el último fin de semana detectaron cuatro eventos sin habilitación y cuestionó la falta de controles pese a que las convocatorias se difunden abiertamente a través de las redes sociales.
“Si las ve cualquier vecino, ¿cómo no las va a ver la Policía o el área de Comercio?”, planteó. También advirtió que estos encuentros suelen ofrecer entradas y bebidas más económicas, pero no cuentan con las condiciones mínimas de seguridad necesarias.
Según relató, SUTCAPRA llegó a detectar una fiesta clandestina con alrededor de 700 personas, sin garantías sobre salidas de emergencia, infraestructura adecuada ni personal capacitado. El gremio realizó denuncias públicas y formales, aunque Bombares manifestó que hasta el momento no obtuvieron respuestas concretas.
De cara al segundo semestre, el sector espera que el movimiento registrado durante las vacaciones pueda sostenerse. No obstante, Bombares reconoció que la recuperación dependerá directamente de la situación económica y del poder adquisitivo de las familias fueguinas.