En declaraciones a FM Provincia, Gracianía analizó la situación del parque industrial fueguino, especialmente después de los conflictos y desvinculaciones registradas en MIRGOR, y planteó que existe una conducta empresarial que se repite cada vez que disminuyen los márgenes de rentabilidad.
“Cuando hay alguna situación que hace que estas empresas tengan algún tipo de pérdida de ganancia, el punto más débil es el trabajador”, sostuvo.
La legisladora expresó su rechazo a que los puestos de trabajo sean utilizados como primera herramienta de ajuste frente a escenarios adversos y recordó que muchas de las firmas instaladas en Tierra del Fuego llevan décadas operando dentro de un régimen promocional que les otorgó importantes beneficios.
“Las empresas llevan décadas en Tierra del Fuego. Conocen y han conocido las distintas variables, se han beneficiado del subrégimen industrial, se han beneficiado de este lugar donde se han instalado y durante décadas han visto cómo han ido variando los escenarios”, afirmó.
Para Gracianía, esa trayectoria debería haber permitido al empresariado desarrollar alternativas para enfrentar períodos de menor rentabilidad sin afectar inmediatamente la continuidad laboral.
“Las empresas deberían estar preparadas para este tipo de contingencias, cualquiera sea, y no terminar siempre utilizando de variable de cambio el puesto de trabajo”, remarcó.
La referente de La Libertad Avanza profundizó su cuestionamiento y planteó que el modelo de negocios de algunas compañías necesita una revisión.
A su entender, las empresas deben ampliar productos, diversificar actividades y buscar nuevas unidades de negocios para reducir la dependencia de un esquema industrial que históricamente atravesó fuertes ciclos de expansión y retracción.
En ese marco dejó una de las definiciones más fuertes de la entrevista: “Las empresas no pierden nunca, pero sí pierden los trabajadores”.
Gracianía consideró que el empresariado también debe asumir una parte de la responsabilidad dentro de la discusión por el futuro productivo de Tierra del Fuego.
“Es tiempo que las empresas que están instaladas en Tierra del Fuego empiecen también a pensar de qué manera pueden empezar a ser competitivas”, expresó.
El planteo de Gracianía aparece en un momento particularmente delicado para la industria provincial. Río Grande viene atravesando pérdida de puestos de trabajo, conflictos empresariales y una creciente incertidumbre entre las familias vinculadas directa o indirectamente al sector fabril.
En ese contexto, las políticas impulsadas por el Gobierno de Javier Milei ocupan buena parte del centro de las críticas políticas, sindicales y sociales. Al mismo tiempo, también existe una demanda hacia los representantes locales de La Libertad Avanza para que tengan mayor presencia territorial, escuchen a los trabajadores y expliquen qué alternativas proponen frente al deterioro de la actividad industrial.
La discusión excede así la confrontación política cotidiana y pone el acento en la necesidad de respuestas concretas frente a una crisis que tiene efectos directos sobre el empleo, el consumo y la economía de Río Grande.
Más allá de la coyuntura, Gracianía sostuvo que Tierra del Fuego debe comenzar a discutir una transformación más profunda de su modelo productivo.
La legisladora planteó que la industria fueguina no debería limitarse al mercado interno argentino, sino desarrollar capacidades que permitan ingresar a mercados internacionales.
“Tenemos que empezar a pensar cómo hacer para que las empresas, en vez de estar pensando solamente en lo que actualmente tienen, puedan no solamente competir con las otras provincias, sino exportar, para empezar a que Tierra del Fuego le venda al mundo”, señaló.
Para la legisladora, este proceso también requiere una diversificación real de la matriz productiva, incorporando nuevas empresas, actividades y posibilidades de generación de empleo.
Gracianía reconoció además que el subrégimen industrial presenta limitaciones estructurales, principalmente porque permanece cerrado para la incorporación de nuevos procesos productivos bajo las mismas condiciones promocionales.
Por eso, aunque defendió la importancia de la Ley 19.640, consideró que el esquema existente ya no resulta suficiente para responder por sí solo a las necesidades actuales de empleo y crecimiento de Tierra del Fuego.
“Necesitamos ampliar la cantidad de empresas que tenemos en Tierra del Fuego, necesitamos empezar a pensar cómo vamos a hacer para que las empresas de Tierra del Fuego exporten al mundo”, insistió.