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Los bancos pagan poco por los ahorros y cobran hasta 200% por prestar - Red 23 Noticias - Tierra del Fuego

GENERALES | 13 AGO 2026

AHORRAR RINDE POCO

Los bancos pagan poco por los ahorros y cobran hasta 200% por prestar

Ahorrar en el banco rinde poco, pero pedirle dinero cuesta cada vez más. Mientras los plazos fijos ofrecen tasas cercanas al 20%, algunos créditos pueden alcanzar un Costo Financiero Total de hasta el 200%. La diferencia impacta directamente sobre quienes necesitan financiar sus gastos y termina convirtiendo al crédito en una deuda cada vez más difícil de pagar.




Un banco puede pagar alrededor del 20% anual por el dinero que una persona deposita a plazo fijo y, al mismo tiempo, cobrarle a otro cliente un costo financiero que puede acercarse al 200% anual cuando necesita financiarse.

La enorme distancia entre ambas tasas es lo que en el sistema financiero se conoce como spread bancario, y actualmente se encuentra en niveles particularmente elevados en Argentina.

La situación plantea una paradoja: mientras el ahorrista recibe un rendimiento relativamente bajo por dejar sus pesos en el banco, quien necesita pedir dinero prestado enfrenta costos que pueden multiplicar varias veces lo que la entidad paga por captar esos mismos fondos.

El dato que explica la preocupación

Las tasas de los plazos fijos a 30 días varían según la entidad, pero entre los grandes bancos se ubican aproximadamente entre el 16% y el 19,5% de TNA. En el caso del Banco Provincia de Tierra del Fuego, la tasa informada para clientes es del 19%.

Del otro lado aparecen los préstamos.

Los créditos personales pueden presentar tasas nominales superiores al 100% y, cuando se incorporan impuestos, seguros, comisiones y otros costos, el Costo Financiero Total puede acercarse al 200% anual.

Es decir, la diferencia no está solamente en la tasa anunciada en una publicidad bancaria. Para el consumidor, lo realmente importante es cuánto termina pagando por cada peso que recibe.

¿Por qué existe una diferencia tan grande?

El spread bancario tiene varias explicaciones.

Entre ellas aparecen el riesgo de incumplimiento de los deudores, los costos de funcionamiento de las entidades, la carga impositiva, las condiciones de liquidez y la política de tasas.

También tuvo incidencia la desregulación de las tasas de interés. El Gobierno de Javier Milei eliminó los límites sobre las tasas que pueden cobrar bancos y financieras en distintos productos, dejando mayor margen para que cada entidad determine el costo de financiarse según el perfil de riesgo del cliente.

Pero el resultado es un mercado donde el costo de pedir dinero se mantiene muy por encima del rendimiento que recibe quien coloca sus ahorros.

El problema aparece cuando una familia necesita crédito

Para quien tiene capacidad de ahorro, una tasa de plazo fijo cercana al 20% puede parecer una alternativa para obtener algún rendimiento sobre los pesos.

Pero la situación es completamente diferente para una familia que necesita financiar una compra, cubrir una emergencia o refinanciar una deuda.

Ahí aparece la otra cara del sistema financiero.

Una persona puede recibir una oferta de crédito aparentemente accesible, pero cuando observa el Costo Financiero Total, descubre que el monto que finalmente deberá devolver puede ser muy superior al capital originalmente solicitado.

Y esto adquiere particular importancia en un contexto donde muchas familias ya recurren al crédito para cubrir gastos cotidianos.

El círculo de la deuda

La combinación puede resultar especialmente problemática.

Una familia que tiene ingresos insuficientes puede recurrir a una tarjeta o a un préstamo para llegar a fin de mes.

Si el costo financiero es elevado, la deuda crece rápidamente.

Si posteriormente no consigue pagar, entra en mora.

Y una persona morosa enfrenta mayores dificultades para conseguir nuevo financiamiento o debe aceptar condiciones todavía más costosas.

Así puede construirse un círculo difícil de romper:

menos ingresos → más necesidad de crédito → crédito más caro → mayor deuda → mora → menor acceso al financiamiento.

El dato adquiere todavía más relevancia en un sistema donde la morosidad ya constituye uno de los factores que explican el elevado costo del crédito.

El crédito también se vuelve inaccesible

El problema no es solamente cuánto paga quien consigue un préstamo.

También importa quiénes quedan afuera.

Cuando las tasas son demasiado elevadas, muchas familias directamente dejan de ser sujetos de crédito o no pueden asumir una cuota que se adapte a sus ingresos.

De esta manera, el sistema financiero puede terminar profundizando la diferencia entre quienes tienen capacidad de ahorro y quienes necesitan financiamiento.

El ahorrista recibe una remuneración relativamente baja, mientras que el consumidor que necesita dinero enfrenta un costo elevado.

Una brecha que también afecta al consumo

La situación tiene consecuencias sobre toda la economía.

Un crédito caro desalienta el consumo de bienes durables, dificulta la compra de electrodomésticos, vehículos y otros productos y complica a las pequeñas empresas que necesitan financiamiento para sostener su actividad.

En lugar de funcionar como una herramienta para impulsar el consumo y la inversión, el crédito puede convertirse en una carga que profundiza el endeudamiento.

Y esto ocurre mientras el crédito bancario en Argentina continúa teniendo una participación relativamente baja en relación con el tamaño de la economía.

El Banco Central también mira la brecha

La magnitud del problema ya ingresó en la agenda del Banco Central.

La autoridad monetaria reconoció la preocupación por la distancia entre las tasas que los bancos pagan por los depósitos y las que cobran por los préstamos, y planteó la necesidad de avanzar hacia una mayor competencia bancaria y revisar algunos de los factores que encarecen el crédito.

La discusión incluye cuestiones como los encajes, los impuestos que pesan sobre la actividad financiera y el nivel de morosidad.

Pero detrás de todos esos conceptos técnicos existe una realidad mucho más sencilla para el consumidor:

guardar dinero en el banco rinde poco; necesitar dinero del banco puede salir muy caro.

El dato que debería mirar cualquier cliente

La diferencia entre una TNA cercana al 20% para un plazo fijo y un CFT que puede acercarse al 200% para determinados créditos no significa que todos los bancos cobren exactamente esos valores ni que todos los clientes reciban las mismas condiciones.

El perfil del solicitante, el tipo de préstamo, el plazo y la entidad modifican considerablemente el costo.

Pero la magnitud de la brecha sirve para mostrar un problema estructural: el dinero tiene un precio muy diferente dependiendo de qué lado del mostrador se encuentre el cliente.

Y en una economía donde las familias necesitan cada vez más herramientas para administrar sus ingresos, conocer esa diferencia puede ser tan importante como conocer el precio de un producto.

Porque detrás de una tasa aparentemente atractiva, de una cuota “accesible” o de un préstamo preaprobado, puede esconderse una diferencia de costos que termina pagando el consumidor.