En declaraciones a FM Del Pueblo, el legislador y médico fueguino trazó un panorama preocupante sobre la realidad que atraviesa Tierra del Fuego y vinculó la caída del empleo con la baja del consumo, las dificultades de las familias y una mayor demanda sobre el sistema público de salud.
“En la provincia de Tierra del Fuego hay una crisis tremenda, tremenda, por las políticas de este Gobierno nacional”, manifestó Araujo, al señalar que la situación económica está golpeando directamente el bolsillo de los trabajadores.
El diputado remarcó que cuando una fábrica pierde cientos de puestos laborales, el problema no queda limitado a quienes reciben el telegrama de despido. Por el contrario, esos salarios que desaparecen dejan de circular en almacenes, supermercados, comercios, servicios y distintos sectores de la ciudad.
“Ese problema repercute en toda la sociedad”, afirmó.
Araujo planteó que el deterioro funciona como una cadena: una persona pierde el empleo, disminuyen los ingresos familiares, cae el consumo y los comercios comienzan también a sufrir las consecuencias. A ello se suma que quienes quedan sin trabajo pueden perder posteriormente la cobertura de su obra social y terminar recurriendo al sistema público.
En ese sentido, sostuvo que “no hay plata en la calle” y que “la gente no tiene un peso en el bolsillo”, una realidad que, desde su perspectiva, se refleja tanto en la actividad comercial como en los hospitales y en otros servicios esenciales.
El referente del MPF también apuntó contra los representantes políticos que continúan respaldando las decisiones del Gobierno nacional, pese al escenario que atraviesa la provincia.
“Hay algunos que no lo ven”, expresó Araujo al referirse a quienes mantienen su apoyo a las políticas nacionales mientras crece la preocupación por el empleo y la actividad económica fueguina.
Para el diputado, la defensa de puestos laborales debe analizarse como una cuestión que involucra a toda la comunidad, porque detrás de cada empleo industrial existen familias, comercios y actividades económicas que dependen directamente del movimiento que generan esos salarios.
Así, Araujo puso el foco en el efecto dominó que provoca cada pérdida de empleo en Tierra del Fuego: primero golpea al trabajador y su familia, pero rápidamente alcanza al comercio, al consumo, a los servicios y al conjunto de la economía provincial.