En FM Provincia, Brisighelli se refirió a la información vinculada con una investigación sobre la operatoria del sector privado dentro del puerto y rechazó cualquier intento de atribuir responsabilidades a las empresas de catamaranes por el estado del muelle.
“No se firmó jamás, nunca, ningún convenio de mantenimiento”, afirmó. En ese sentido, sostuvo que las empresas son usuarias de la infraestructura portuaria y pagan regularmente por su utilización.
Brisighelli remarcó que el mantenimiento corresponde al Puerto de Ushuaia, organismo que cobra tanto por el uso de los muelles como por las tasas vinculadas con cada pasajero que embarca en una excursión.
El empresario mostró especial malestar ante la posibilidad de que se investigue la cantidad de pasajeros informada por las compañías. Según planteó, ese aspecto podría dejar instalada una sospecha sobre el manejo de las tasas de embarque.
“Si lo que están haciendo es poner en duda la honestidad de las empresas respecto de si estamos declarando correctamente el número de pasajeros, eso me resulta ofensivo directamente”, expresó.
Para Brisighelli, el sector turístico terminó involucrado en una disputa política entre Nación y Provincia alrededor del control y funcionamiento del puerto, pese a que las empresas solamente utilizan sus servicios.
“En el tiroteo político entre Nación y Provincia quedamos metidos nosotros, sin comerla ni beberla, porque simplemente somos usuarios del puerto”, señaló.
También advirtió que un puerto atravesado permanentemente por conflictos puede provocar demoras, mayores costos y dificultades para distintos sectores económicos de Ushuaia.
Según sostuvo, el Puerto de Ushuaia es una infraestructura estratégica no solamente para el turismo, sino también para la pesca, la logística, la carga y el comercio, por lo que cualquier deterioro de su funcionamiento repercute sobre toda la actividad económica.
Uno de los puntos que genera mayor inquietud en el sector privado está relacionado con la próxima temporada de cruceros. Brisighelli mencionó una comunicación enviada por extrabajadores portuarios a empresas vinculadas con la actividad, en la que se advertiría sobre posibles inconvenientes operativos.
Ante ese escenario, aseguró que las compañías de cruceros siguen atentamente lo que sucede en Ushuaia.
“Las empresas de cruceros están todas mirando con preocupación”, afirmó.
Si bien señaló que por el momento no existen cancelaciones ni modificaciones importantes en las programaciones, aclaró que el verdadero impacto podría aparecer en la temporada siguiente si durante los próximos meses se registran conflictos que dificulten el movimiento de barcos o pasajeros.
“Si tenemos problemas esta temporada, la gran consecuencia la vamos a ver la temporada que viene y ahí vamos a empezar a ver la pérdida de recaladas”, advirtió.
Brisighelli fue todavía más categórico al analizar cómo reaccionan las compañías internacionales cuando encuentran dificultades reiteradas en un destino.
“Los turistas pagan para disfrutar y pasarla bien. Si las empresas los llevan a un sitio donde tienen situaciones de violencia o problemas, simplemente se van a ir a otro lugar. Y una empresa que se fue, no vuelve”, sostuvo.
El titular de FEDECATUR también consideró que las manifestaciones y escenarios de conflicto en sectores céntricos de Ushuaia afectan la imagen turística de la ciudad, especialmente cuando son observados por visitantes extranjeros.
Más allá de esas preocupaciones, Brisighelli realizó un balance positivo de la temporada invernal. Destacó especialmente la llegada de turistas brasileños mediante vuelos directos y un movimiento nacional que se mantuvo en buenos niveles.
“Ha sido una buena temporada de invierno”, sostuvo, y señaló que Ushuaia logró un desempeño favorable incluso frente a otros destinos argentinos que registraron niveles de ocupación por debajo de lo esperado.
Por último, diferenció la situación económica de Ushuaia de la realidad que atraviesa Río Grande. Consideró que la fuerte dependencia industrial de la ciudad del norte provincial genera un impacto mucho mayor cuando cae el empleo fabril y, como consecuencia, también se retrae el comercio.
En Ushuaia, en cambio, el peso del turismo permite amortiguar parcialmente ese escenario, aunque Brisighelli reconoció que distintos sectores de la capital fueguina también están recibiendo los efectos de la crisis económica.