Durante una entrevista por FM Centro, Villone sostuvo que uno de los principales desafíos para los próximos años será recuperar la confianza de una sociedad que dejó de sentirse representada por buena parte de las estructuras políticas, sindicales e institucionales.
“Lo que la gente necesita es verdadera representación. Representación genuina, y sentir que deposita la confianza en una persona y esa persona no la va a traicionar apenas le depositaron el voto”, expresó.
El dirigente judicial consideró que el debate rumbo a 2027 no debería reducirse únicamente a candidaturas, alianzas o estrategias electorales. En ese sentido, afirmó que primero debe existir una definición clara sobre el proyecto político y las respuestas que se ofrecerán frente a los problemas concretos de la población.
“Me parece que el sindicalismo en general tiene que buscar una síntesis de proyecto político que sea impulsado desde la propia Confederación General del Trabajo y desde las propias mesas gremiales. Después, la discusión de estar en algún espacio político es totalmente secundaria”, señaló.
Villone también reclamó una participación diferente para las organizaciones sindicales dentro de los espacios políticos. Según explicó, muchas veces los gremios son considerados únicamente como una estructura destinada a movilizar militantes detrás de candidatos previamente definidos.
“Desde muchos sectores de la política se considera al sindicalismo como el músculo de la estructura política. Es decir, el que flamea las banderas, toca el bombo y tiene que salir solamente a militar a tal o cual candidato preelegido”, cuestionó.
Para el secretario general de UEJN-TDF, el movimiento obrero debe tener intervención desde una instancia anterior. “Tenemos que tener un lugar en esa mesa de discusión sobre los candidatos y sobre el proyecto político, que es lo que debería ordenar a los candidatos”, afirmó.
Consultado sobre si actualmente existe ese ámbito de discusión política, respondió de manera contundente: “No, no existe, y no existe tampoco a nivel nacional, o existe poco”.
Planteó que habitualmente los espacios políticos esperan conocer a qué candidato respaldará determinado gremio o la CGT, pero no incorporan a los trabajadores a una discusión previa sobre las prioridades económicas, productivas y sociales.
“En vez de verdaderamente sentarse con esos gremios a discutir cuál es el proyecto político o, en definitiva, cuál es la necesidad de los trabajadores”, explicó.
Villone aseguró además que los dirigentes electos no deben considerarse propietarios de la política. “Ser candidato o asumir alguna candidatura política específica no los hace dueños de la política, los hace representantes durante un determinado tiempo”, remarcó.
Y agregó: “Los dueños son la comunidad. Esta comunidad necesita representaciones reales y legítimas, independientemente de los armados que se puedan hacer en el seno de la partidocracia”.
Al analizar lo ocurrido electoralmente en Tierra del Fuego y las posibilidades de construcción hacia 2027, Villone reconoció que la fragmentación puede favorecer a determinados sectores, aunque advirtió que la simple reunificación electoral tampoco garantiza un proyecto sostenible en el tiempo.
“La unidad por la unidad no alcanza. Más que la unidad de sumar a todos, tenemos que buscar la unidad de concepción, porque eso es lo que va a permanecer en el tiempo”, sostuvo.
Como ejemplo, mencionó la experiencia electoral de 2019 y el posterior gobierno de Alberto Fernández. Según su mirada, aquella coalición logró imponerse electoralmente, pero las diferencias internas terminaron afectando su capacidad de gestión y su vínculo con quienes habían depositado expectativas en ese espacio.
Para Villone, el desafío consiste en alcanzar acuerdos sobre políticas de Estado antes de discutir quién encabezará una lista, poniendo las necesidades sociales por encima de las disputas personales.
El dirigente judicial también llevó el debate político hacia problemas cotidianos de Tierra del Fuego. Aseguró que cualquier propuesta electoral para 2027 deberá explicar cómo piensa enfrentar cuestiones como el endeudamiento familiar, las dificultades de los jóvenes, el acceso a la vivienda y el deterioro de las condiciones laborales.
“¿Cómo vas a solucionar el problema de endeudamiento de todas las familias fueguinas?”, preguntó, al tiempo que sostuvo que, según estadísticas elaboradas desde el sector gremial, más de siete de cada diez familias se encuentran endeudadas.
También señaló que existe una creciente dificultad entre los jóvenes para afrontar compromisos económicos y acceder a una vivienda propia.
“Estamos en la primera generación de gente que llega a la tercera edad y no tiene propiedades porque no tuvo la posibilidad de acceder a un techo propio”, indicó.
En ese contexto, sostuvo que producción, industria y trabajo deberían ocupar un lugar central en cualquier construcción política que busque convertirse en una alternativa real de gobierno.
“Tenemos que poner ciertas políticas de Estado por delante de los egos personales y por delante de la discusión de si tal o cual candidato suma más o suma menos. Tenemos que ser un poco más serios porque la sociedad demanda eso”, afirmó.
Villone defendió además una renovación dentro de las organizaciones gremiales, con mayor participación juvenil y femenina, y destacó que su llegada a la conducción de UEJN-TDF forma parte de ese proceso.
El dirigente, de 37 años, explicó que integra la estructura sindical desde hace una década y sostuvo que los sindicatos necesitan abrir la participación, formar nuevos dirigentes y evitar estructuras cerradas en pequeños grupos.
Desde su perspectiva, las organizaciones gremiales deben recuperar también un rol político más amplio.
“No se trata solamente de recuperar aquel famoso 33 por ciento de las bancas. Es algo más profundo: poder sentarse en la mesa de la discusión política de la misma manera que se tiene que sentar el capital”, expresó.
Finalmente, Villone insistió en que el desafío rumbo a 2027 será construir una propuesta capaz de volver a generar credibilidad.
Para el titular de UEJN-TDF, la discusión no debería comenzar por quién será candidato, sino por qué proyecto puede mejorar concretamente la vida de los trabajadores y reconstruir la confianza de quienes sienten que la política dejó de representarlos.